jueves, diciembre 04, 2008

Remordimiento

Publicado por V. en 11:06 a. m. 2 comentarios
Escribir me relaja, y entonces cuando de verdad hay algo que me molesta lo mejor es que lo ponga sobre papel. Tengo ciertas confesiones que hacer sobre aflicciones que disturban mi mente en estos momentos: voy a cumplir 21 años.


Veintiún años de alegrías y desdichas, de errores y aciertos acumulados en un intrincado laberinto de imágenes y emociones que conforman mi vida. Llevo 21 años dando vueltas por el mundo en medio de una existencia que a veces me confunde, me sorprende, me agobia y me maravilla. ¡Qué difícil es la vida! Y qué sencilla es al mismo tiempo. Todo depende de cómo reaccionamos ante los diversos desafíos que se nos van presentando, antes como respondemos ante las eventualidades. Pero tras 21 años creo que recién me doy cuenta de que mi niñez ha llegado a su fin definitivo, a un eterno adiós en el que me veo obligada a asumirme como adulta. Y en consecuencia, tengo miedo. Porque desde ahora estaré por mi cuenta, porque desde ahora en adelante todo es absolutamente responsabilidad mía, porque con 21 años estoy vieja y hedionda...más que lista para enfrentar este abismante mundo que me rodea.


Tengo miedo. Miedo de no poder dar paso atrás, miedo de olvidar todas las cosas lindas que alguna vez me han acaecido, miedo de mirar atrás y arrepentirme de todo lo que he hecho. Es un terrible remordimiento de saber que estoy creciendo y que no hay nada que yo pueda hacer para detenerlo. Quizás, siguiendo las recomendaciones de Pirandello, deba tirar de mi "corda pazza" y pasar por alto todas estas preocupaciones para lanzarme al mundo con alegría y sin sufrimiento. Pero si es el sufrimiento lo que me hace notar lo afortunada que soy en en día a día, ¿por qué habría de evitarlo?


21 años que se cumplen en una semana desde el momento en que fue parida, veintiún años de echar raíces en este mundo cruel y despiadado, pero en el cual aún soy capaz de distinguir la belleza de las cosas simples de la vida. Y me maravillan.





domingo, noviembre 23, 2008

A menos de un mes antes del regreso...

Publicado por V. en 12:54 p. m. 0 comentarios
Es triste, realmente triste. No hace mucho estaba escribiendo sobre la ansiedad por comenzar el viaje, quizás la más grande aventura de mi vida, y hoy me veo pensando en el adiós, cuando ya va quedando menos de mes un antes del viaje de vuelta.
Por una parte estoy contenta, porque sé que he aprovechado mi tiempo al máximo y que he aprendido muchísimas cosas tanto en el ámbito académico como en lo personal. Pero también estoy triste al pensar que digo adiós a una gran etapa de mi vida en la que lo he pasado muy bien, y que lo más seguro es que no se vuelva a repetir. Al menos no con las mimas personas, ni los mismos ingredientes...por lo tanto aunque me vaya al extranjero de nuevo, las circumstancias nunca serán las mismas.
He pasado por toda clase de altos y bajos: del amor al odio y del odio al amor, de la alegría a la nostalgia y de la nostalgia a la alegría. He conocido gente por montones, provenientes de todos los rincones del mundo. He hecho amigos que no creo poder olvidar y no me he topado con nadie a quien quisiera pasar por alto. La verdad es que esta experiencia del intercambio ha sido lo mejor que haya podido pasarme en la vida y cuando ya va quedando menos de un mes, creo que tengo la suficiente visión como para evaluar el todo.
También me preocupa un tanto olvidar lo sucedido. Es imposible recordar cada uno de los momentos que he vivido aquí, los colores, los aromas, los sonidos y las voces, el ambiente y el clima..uff! Pero de seguro que las experiencias están ahí, bien impresas en la memoria y de seguro que saldrán a flote por medio de la escritura.
Bueno pues, me encuentro aquí...un poco atrapada entre la espada y la pared: entre tener que volver y no querer volver, pero al mismo tiempo teniendo las ganas de regresar a casa y reencontrarme con la familia y los amigos. Estar aquí ha sido como un sueño, un sueño que comenzó hace bastante tiempo con la inocente intención de cambiar un poco de ambiente, de ampliar los horizontes y que terminó siendo mucho más que eso. Esta experiencia me ha permitido descubrir un montón de aspectos que desconocía acerca del mundo y también reencontrarme con ciertos aspectos que desconocía sobre mi misma, como mi tendencia natural hacia la alegría y el buen humor.
Así que de la tristeza paso a la alegría, contenta de salir triunfante de lo que inició como un gran desafío y que finalmente ha sido un gran aporte para mi crecimiento personal. Así que aquí estoy, victoriosa feliz de haber tomado las decisión correcta en el momento perfecto. Y aunque como bien dije antes, "el tiempo vuela" todos los instantes que han compuesto mi estadía acá no se habrán de olvidar por mucho que la memoria traicione, por mucho que el olvido amenace con eliminar uno de los mejores recuerdos de mi vida.

jueves, octubre 23, 2008

¡Soy una semilla!

Publicado por V. en 8:27 p. m. 1 comentarios
Me doy cuenta de mi progreso. La semilla a la que tanto he cultivado durante mi vida, no sólo ha comenzado a germinar, sino que ya está dando brotes. Soy mejor de lo que fui ayer. Cada día estoy mejor, cada día estoy más grande.

Hoy, por ejemplo, volví a leer "Kew Gardens" por simple curiosidad ante los comentarios de una amiga que proclamaba que "los cuentos de la Woolf son fomes". Y lo leí, de la misma manera que tres años atrás lo hice en mi curso introductorio de "Approaches to Literature". La diferencia fue que hoy no tuve problema alguno para comprender las palabras de Woolf, e incluso pude disfrutar de las delicias descriptivas que se encuentran en el cuento, como la traslucidez de una hoja expuesta a pleno sol. Y me sonreí. Porque no recuerdo haber notado tal belleza la vez anterior, porque pasé todo por alto. Porque revisando mis notas (que curiosamente están en el mismo cuaderno que me traje desde Chile) me doy cuenta de que estaba absolutamente perdida. Y porque entonces Virginia Woolf era para mí una completa desconocida, mientras que hoy es una gran amiga y fiel compañera. Juntas mantenemos largos diálogos sobre los pequeños detalles que le dan belleza a la vida, y exploramos los pensamientos internos de nuestros personajes ficticios (aunque a veces ellos pueden tener gran semejanza con la realidad).

Y de verme crecida, no tanto para los lados (aunque no puedo negar que esta comida estadounidense esté potenciando mis dimensiones corporales) sino hacia lo alto. Mis pensamientos se encumbran por los altos cuán ágiles volantines, coloridos y siempre con un cable a tierra. Me siento feliz de estar brotando ¡por fin! desde la tierra. Y no sé cuánto tardaré en florecer, pero ¡para allá vamos!




martes, octubre 21, 2008

Conversación Nocturna

Publicado por V. en 9:40 a. m. 1 comentarios
Entretención, no me falta.


Sé que a veces (por no decir muchas veces) me quejo de que en Richmond fuera de estudiar, no se hace nada. Pero bueno, tales comentarios sólo indican de que soy una gran mentirosa. Porque la verdad es que aquí lo estoy pasando fenomenal. Y quisiera agradecer a todas las personas que contribuyen a generar tan agradable ambiente, ya estén aquí ó en la quebrada del ají.

Pero hoy he decidido homenajear a mi gran amiga Fran, que si no me alegra el día, por lo menos me alegra la noche...(por favor, que no se mal entienda!).

Para muestra, un botón:




Y así fue como anoche desperté a medio edificio con el estruendoso volumen de mis carcajadas, porque aunque no se alcanza a ver bien, el díalogo va más ó menos así en la última ventana:

"Valentinísima (F) dice:
Soy una piñaaaa!

(*) Fran (*) dice:
Pfffffff!"

Y bueno, quizás a nadie más le importa, pero a mí sí. Sólo quería compartir mi gran aprecio por la amistad de esta rubia voluptuosa, esta "diablita" cuyo potencial erótico está por determinarse pero que según su horóscopo está a punto de estallar (para más info remítase a blafkita.blogspot.com).

Saludos a todos y que CONSTE que ESTOY ESCRIBIENDO MÁS SEGUIDO!

lunes, octubre 20, 2008

Aquellos ojos verdes...

Publicado por V. en 6:36 p. m. 3 comentarios
"Y esa forma de mirar que tienen tus ojos verdes,
y esa manera de andar que a mí tanto me entretiene;
sabes que te quiero...¡AUNQUE SEA MI MUERTE!
Desde que te ví ya me rasgaste el alma,
cuando me impregné de la luz de tu cara;
[y ahora que te tengo cerca y estás en mi cama]
quisiera quererte tanto, tanto y tanto hasta que llegue el alba..."
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Valentina: "¿Qué va a pasar con...? ¿Qué voy a hacer con...? ¿Por qué no me lo puedo quitar de la cabeza, si yo sé que él no me quiere, que nunca seremos más que "sólo amigos"?
RESPUESTA DEL ORÁCULO:
Tú: La Sacerdotisa
La verdad es que hasta entran ganas de decirte que el hecho de que tires estas cartas de tarot resulta inútil en tu caso, debido a la exacerbada intuición que tienes en estos momentos. Todos tus sentidos - incluido el sexto - están despiertos. Ten confianza en ti, percibirás los mínimos detalles y adivinarás lo que hace falta.
Las Vibraciones: La Rueda de la Fortuna
¡Algo insospechado! Esto es lo que te aportan las vibraciones que te rodean. Odian la rutina y les encanta sorprenderte para conseguir maravillarte.
La Respuesta: La Muerte
¿Esperabas algo nuevo? Lo tendrás. La carta de la Muerte simboliza una transformación radical de tu vida afectiva y amorosa. Alterada, inesperada y sorprendente, el efecto de este encuentro hará que te reveles a ti misma. Puede que se trate de una relación con una persona de un entorno social y profesional completamente diferente al tuyo. O con alguien más joven que tú. La relación se anuncia complicada , puesto que se apoya en bases "movedizas". Un funcionamiento que permite dejar de lado toda rutina en la pareja.
Valentina: F*CK! ¿Por qué se me ocurre consultar estas tonteras? ¡Ahora más rollos me voy a pasar!
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Y es que sí, no me puedo sacar esos ojitos verdes de la cabeza, ni tampoco ese lunar juguetón que baila sobre sus labios. Su sola presencia me pone absolutamente nerviosa y su hermosa sonrisa me arranca mil suspiros que debo ocultar con cautela porque, claro está que, aunque mi corazón lo ansía más que ninguna otra cosa en la vida, we are not meant for each other. Quisiera poder convencerme de lo contrario, pero ya queda muy poco tiempo antes de mi regreso, y seguramente nunca lo volveré a ver en mi vida. Vivimos en hemis ferios opuestos, en opuestos rincones de la tierra; él es norte y yo soy sur; yo soy fuego y él es tierra...¿cómo podríamos llegar a estar juntos alguna vez?
Y es por eso que, en silencio, sólo lo miro...observo...me deleito. De sólo pensar en él me pongo tembleque, de sólo imaginar en la posibilidad de que alguna vez él me quisiese...uff! Mi corazón llega a saltar de la felicidad. Y es que él me vuelve cursi y ridícula, me sonroja las mejillas y me pone coquetona. Él y sus ojos verdes, que me encantaron...(casi literalmente).
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"Aquellos ojos verdes
de mirada serena,
dejaron en mi alma
eterna sed de amar.
Anhelos de caricias,
de besos y ternuras.
De todas las dulzuras
que sabían brindar.
Aquellos ojos verdes,
serenos como un lago,
en cuyas quietas aguas
un día me miré.
No saben las tristezas
que en mi alma han dejado
Aquellos ojos verdes,
que yo nunca olvidaré. "

sábado, octubre 04, 2008

Valentina goes Violeta

Publicado por V. en 11:56 p. m. 1 comentarios
Y Run Run, me vine pal Norte!

Quisiera pedir disculpas a todos mis asiduos lectores--es decir, a mis amigos más queridos---por no haber actualizado este espacio en los dos meses que ya llevo acá, en esta traicionera tierra de la libertad.

Si no lo he hecho, no ha sido por falta de ganas, si no por falta de tiempo...aunque esa también es una mala excusa, porque nada debería impedirme dedicarle algunos minutitos a mi seres queridos. Pero bueno, aquí estoy, reportándome desde la ostentosa University of Richmond. ¿Cómo llegué aquí? ¿Qué hago aquí? Son preguntas que surgen constantemente, a pesar de que en un principio las respuestas me parecían tan claras.

Pero bueno, me alegra informarles que a pesar de los altos y bajos este viaje me está haciendo muy bien. Siento, y me doy cuenta, de que estoy creciendo mucho (y no necesariamente para los lados, sino espiritualmente) y que cada día aprendo cosas nuevas. Este aprendizaje no se refiere meramente a una cosa académica (aunque sí, ¡académicamente estoy progresando muchísimo también!) pero también a un aprendizaje de vida. Vivir sola, estar sola...hay tanto espacio para pensar, para desarrollarse. La meditación se ha convertido en mi mejor amiga, y también en mi peor enemiga. A veces simplemente lloro ante la frustración de no poder realizar lo que pienso, o de no pensar como actúo...o más bien ante la eterna contradicción que soy, ante mi compleja complexión, mi infinito vacío interior que busca sujetarse y satisfacerse de lo primero que encuentra a su paso.

Y fue así que descubrí a Violeta. Me encontré con ella primero a través de sus canciones, luego a través de sus décimas, y el resto fue historia! Violeta, mi eterna compañera en los momentos de nostalgia, Violeta mi mentora y amiga. Con ella me siento más acompañada que nunca, con ella me siento más chilena que nunca...con ella me transporto a esa larga y angosta faja de tierra que no logro sacarme de la cabeza.


sábado, julio 19, 2008

Sciocca

Publicado por V. en 5:48 a. m. 6 comentarios
What happened to that girl? Where is she now?
That girl I used to be, innocent and thoughtless, where is she? That girl who used to write in Spanish and not in English, that girl who used to delight everybody and not hurt them?

That girl was nothing else but laughter and sweet dreams. She once climbed a tree thinking that she would be able to see the end of the rainbow from the top and find the treasure which would serve to help her poor parents.

That girl could see beauty even in the scariest insect: she trully believed that everything was possible, that everyone was good, and that everywhere was a magic place that hid some secret that needed to be discovered. That girl could create an entertaining game in less than five seconds and for her every challenge seemed more like an adventure.That girl is dead. They've killed her, I have killed her. People, time and places did not give her a chance. She could not breathe, so she drowned. She drowned in lies and social conventions, she drowned in what she was supposed to be, in what it was expected from her, in what everyone wanted.

I am sad. I did not see her die, I was busy trying to be polite and correct. Borges said once "If I could live my life again, I would commit more mistakes", and that girl was nothing but forced to follow that blessed red tape. But I've got sick of queuing! I don't wanna live afraid and hidden, I don't wanna be a straight tree! I want my branches to be curved and to form funny shapes where birds can nest, where creatures may come to life. I want to be covered with flowers during spring and the summer, and not to be pruned in the autumn so that I will grow better...and what is "better" anyway?

It's my time to be the hero, it's time to be the protagonist of my own life. I want to save that girl, bring her back to life...but how? I wanna believe, just like she would have believed in all her innocence, that that is possible. Though I think she might not be dead after all, since the eco of her voice still survives in my ears, as well as her sighs and laughter continue to bounce on my belly. I can rescue her from fear and silence, I can free her from political correctness...and maybe one day I will be a little more like her.

viernes, julio 11, 2008

El Adiós.

Publicado por V. en 4:42 p. m. 3 comentarios
"Algo se muere en el alma cuando un amigo se va" dice la canción, con una intención quizás más fúnebre que mi situación, pero ¿qué pasa cuando es una la que se va, y familia y amigos quedan atrás?
Ciertamente cada uno de ellos representan pequeños trocitos de mi alma, sí--por muy cursi que suene--puesto que con ellos he vivido tantas cosas, y hay tantas cosas que estoy dejando atrás...pero bueno, ¡tampoco es como si me estuviera llendo para siempre! pero siento como si de todas maneras me estuviera escapando de un trozo de mi vida predeterminada para escapar a un universo paralelo--muy "El Efecto Mariposa" y todas esas películas de vidas paralelas, lo sé--al que realmente nunca he pertenecido. Realmente nunca me había preguntado antes qué habría sucedido si hubiese nacido en otro país ¿habría deseado viajar a mi país natal actual? O quizás todo este viaje tenga que ver con mis vidas pasadas, una especie de llamado de la tierra, de vuelta a mis raíces. ¡Uff, no!
De alguna manera vuelvo al conflicto de Frida, entre la fascinación por el progreso y la técnica que representa EE.UU y la tradición histórica-natural que representa Latinoamérica, en mi caso Chile. No digamos que siempre he estado en contacto con mis raíces indígenas ni nada por el estilo, de hecho actualmente no lo estoy, pero es imposible no sentirse un tanto nacionalista y cuestionarse ¿es realmente esto lo que quiero: desligarme de mi tierra llena de colores y sabores por una tierra gris e insípida? ¿Cambiar mi lengua materna altamente infleccional por una lengua que cambia más rápido que lo que Paris Hilton cambia de zapatos? ¿O es que quizás estoy siendo víctima de un pre-cultural shock? ¿Y por qué estoy diciendo "cultural shock" y no "choque cultural"?
Quizás la partida se está dilatando demasiado y por eso es que tengo tiempo para pensar en tanta tontera junta. Es este "estado intermedio" entre mundos lo que me está volviendo loca. Por una parte, me siento cómoda y a salvo en mi tierra natal, donde todo es simple y bello, pero a la vez siento una terrible ansiedad por conocer lo desconocido. ¿Cómo será la vida en EE.UU? Bueno, eso lo sé muy bien, de hecho, estoy muy preparada: he leído todos los folletos, ido a todas las charlas...quizás la pregunta debería ser ¿cómo será MI vida en EE.UU? Y ahí si que no hay folleto que me lo explique. Quizás lo más prudente para buscar potenciales respuestas a la pregunta sería ir a verme las cartas con una tarotista, o que me lean las palmas, ó algo por el estilo.
Supongo que por ahora sólo me queda esperar y ser paciente. Ir contando los días, tachando fechas en el calendario y de paso tratar de sacar el máximo provecho a este "tiempo intermedio" para así convertirlo en algo que valga la pena. Y tal como Frida tituló a su cuadro, "EL TIEMPO VUELA".



viernes, julio 04, 2008

Re-entering the blogsphere

Publicado por V. en 1:43 p. m. 0 comentarios
Me había propuesto al menos una entrada al mes, ¡una al mes! Eso no es nada para una nerd como yo, que pasa pegada a su computador 24/7 y que, comparada con Yoani Sánchez--que debe sortear una serie de obstáculos para mantener actualizado su blog desde Cuba, y que aún así logra publicar al menos dos veces por semana--me siento realmente floja y patética.

Pero héme aquí, casi dos meses después de mi última entry, tecleteando ansiosa y torpemente tratando de producir algo de cierta extensión y calidad...aunque quizás mi mediocridad no sea tan pecaminosa debido al limitado número de seguidores. Pero bueno, no importa cuán pocos sean, se merecen lo mejor de mi trabajo igual!

Newsfeed (y perdón por el Spanglish!):
Se fue Junio, como en avión, y cataplúm: llegaron las vacaciones de invierno! Por fin todo el tiempo libre que tanto quería y necesitaba, para hacer todas las cosas que tenía que hacer...y resulta que me encuentro aquí, haciendo NADA. Me sobra tiempo para leer, dormir, pintar, escuchar música, escribir cartas, y siento como si todo lo que hago no sirviera para nada. Lo que pasa es que estoy en un tiempo intermedio: este mes apestoso que se creó entre el fin de semestre y mi viaje a EE.UU.

Julio, ¿por qué existes? De haber podido viajar antes, lo habría hecho...de haber podido terminar las clases después, lo habría hecho también. Ok, quizás este último punto no sea tan cierto. Pero un mes para hacer todo y para hacer nada me parece un tremendo desperdicio. Podría dedicarme a los preparativos del viaje, que no son pocos; entre ellos debo conseguir un vestido de huasa para representar a mi país mientras esté en el extranjero, y también estoy preparando una disertación sobre mi linda tierra para entusiasmar a los gringuitos que estén planeando visitarla. ¡Mucho tiempo para nada significativo! Y es que todo mi tiempo se consume más ó menos así. ¡Qué rabia no poder ser una Frida Kahlo ó una Violeta Parra!

Dejar mi huella, marcar al mundo. Sólo tengo ante mí otro mes que se irá como por un tubo, y así una sucesión de meses que seguramente se irán de igual manera. De ser por mí, me saltaría Julio...y que venga Agosto! Al menos estaría en otro setting, con otra gente...una nueva aventura, un nuevo título, nuevas historias.

Al menos algo saco en limpio de este mes: he vuelto a la blogesfera, y con intenciones de mantenerme al día...aunque sea una vez al mes!

jueves, mayo 15, 2008

More free hugs, please

Publicado por V. en 6:40 p. m. 0 comentarios
Al final del día, caminar hacia la salida de la Universidad suele ser un paseo extremadamente breve y veloz, pues el único objetivo es ir lo más rápidamente posible a tomar el Metro para llegar lo antes posible a casa. Muchas veces voy acompañada de compañeras que van más ó menos en la misma dirección, copuchando sobre el tema de la semana, el último capítulo de la serie favorita, pelando a Pepito ó Menganita...total que los detalles del trayecto son mínimos, ya que mi mente está concentrada en salir lo más expeditamente posible de allí.
Pero hoy fue distinto. Hoy hubo un pequeño alto, una piedrecita en el camino que me hizo detenerme durante más de lo acostumbrado. Parada con cartel en mano, estaba una amiga ofreciendo abrazos en forma gratuita. Al verla, con su sonrisa de oreja a oreja, saltando, tan radiante, persiguiendo a los que venían llegando a la Universidad, no pude sino preguntarme ¿qué hace esta loca aquí?
Simplemente me encogí de brazos y corrí a cobrar el abrazo que tan alegremente ofrecía. Total que sin quererlo me uní a la campaña de los abrazos. Según esta gente, cuatro abrazos diarios son lo mínimo que uno necesita para sobrevivir, ocho para mantenerse y dieciséis para crecer. Entonces me pregunté ¿cuántos abrazos recibo/entrego yo cada día? En conclusión no pude contar más que uno ó dos diarios, y casi en forma excepcional. Al parecer no soy una persona de abrazos, lo cual me parece extremadamente triste de confesar.
Me dí cuenta que siempre había envidiado a esas personas que de la nada saltan con sus abrazos cariñosos y los reparten al mundo entero. Así también siempre he envidiado a las personas que se atreven a decir abiertamente "te quiero". Afortunadamente he estado aprendiendo a manejar esta última técnica últimamente. Saber controlar y manifestar los sentimientos es una cuestión fundamental para sobrevivir día a día.
Y aunque yo sé que la gente en general me considera una persona "cariñosa", jamás he sabido entregar este cariño de una forma física. Recuerdo muy bien cuando mi mejor amiga me decía que daba abrazos de guarisapo. En el fondo porque viscosamente trataba de escabullirme de cualquier muestra física de cariño que amenazara contra mi infranqueable "neutralidad emocional". Sin embargo, de a poco he ido aprendiendo que comprometerse sentimentalmente, aunque puede ser una debilidad, es también una forma de vivir más plenamente de manera que la vida agarra un gustito especial e inolvidable.
Y esto es lo que quiero. Pasar por la vida de igual manera que uno se dirige al Metro me parece la elección más absurda que podría hacer. Ir y abrazar por un minuto a alguien que te ofrece su cariño abiertamente, así como a cualquier otra oportunidad que se presente en el camino, me parece indudablemente mucho más atractivo. Así que no importa cuán zonza me sienta al abrazar a un desconocido, pero sentir ese amor y esa energía es sin duda lo que hace que el día a día valga la pena y no sea sólo un estado transitorio hacia un "más allá" que quizás nunca llegue.

martes, abril 08, 2008

Maldad

Publicado por V. en 3:28 p. m. 1 comentarios
Mientras caminaba por el pasillo a la salida del colegio, Esteban divisó el carrito del señor de los dulces. En su mente se dibujó la imagen de una deliciosa chocolatina y en su bolsillo tintineaban las monedas necesarias. En su mano izquierda llevaba un retrato de su madre que había pintado durante la clase de arte.
Su hermano Luciano lo acompañaba silencioso, pensando en quizás qué travesuras hacer llegando a la casa. La hermana mayor iba pasos más atrás cargando las mochilas sobrecargadas de peso. Todo parecía ser absolutamente normal hasta que Esteban alcanzó finalmente el codiciado carrito.

"Señor, ¿tiene languetazo?" - inquirió.
"No, lo siento, quizás traiga mañana" - respondió.
"Ahh, entonces voy a querer..." - sugirió.

La hermana entonces se entrometió en la conversación, impidiendo la transacción:

"No, no...demasiado consumismo! Si comes tantos dulces te vas a enfermar de la guatita!"

La estupefacción de Esteban al verse jalado de un brazo en dirección opuesta al carrito se fue transformando en soberana rabieta.

"QUIEEEROOO MI DUUULCEEE!!" - chillaba y chillaba.

La hermana no cedió, y lo fue arrastrando a duras penas hasta el auto. "No, no, no...has comido demasiados dulces esta semana, te vas a enfermar!". Entonces sucedió, dentro de Estaban creció un sentimiento de ira y sed de venganza que no pudo controlar, había que hacer algo!

En el bolsillo las monedas, en la mano izquierda el dibujo para la mamá. Eureca!

"Si no me dejas el comprar el dulce voy a destruir el dibujo de la mamá. Y se va a enojar, y va a ser TU culpa!"

"No me importa, más se va a enojar si andas gastando plata en duces" fue la negativa de la hermana.

"Ah, sí? Mira!" - dijo, mientras arrugaba el papel.

"Noooo, no lo rompas! Está demasiado lindoo! Si quieres, dámelo a mí" - sugirió Luciano.

Pero no hubo caso, ninguna invitación a la razón era válida. Destruir, había que destruir algo, alguien tenía que pagar por tamaña injusticia! Luciano comenzó a llorar, le apenaba que se destruyera un trabajo tan bonito, sobretodo si se trataba de la mamá.

"Viste lo que hiciste? Dejaste llorando a tu hermano!"

"No me importa, déjalo que llore no más. Si no obtengo mi dulce ahora, lo voy a romper no más!".

"Yo que tú sería menos egoísta. Mejor regálale el dibujo a tu hermano, que lo tienes llorando."

En el asiento de atrás, Luciano lloraba a mares. Una profunda tristeza inundaba su rostro, y su boca se había deformado en un puchero. En medio de su llanto, le rogaba a Esteban que por favor no destruyera el dibujo. Esteban no cedió, la hermana tampoco. El dibujo pasó a ser miles de tiritas de papel lanzadas por la ventana. Luciano lloraba y lloraba, sin control. Esteban se quedó de brazos cruzados y frunciendo el ceño.

Llegaron a la casa, y cada uno se dirigió en silencio a su habitación. Sólo se escuchaba el sonajeo de Luciano que lloraba escondido en el baño. Poco después, alguien tocó a la puerta: era Esteban.

"Toma Luciano, te hice un nuevo dibujo. Perdón." - le entregó un pedazo de papel y se alejó.

Luciano miró con asombro la copia casi exacta del original, con lujo y detalle.

"Oye, te faltó pintar aquí" - Esteban se volteó. Se miraron el uno al otro y una sonrisa cómplice se cruzó entre sus rostros. El caso estaba resuelto; la maldad, enmendada.

miércoles, marzo 19, 2008

You've got mail.

Publicado por V. en 3:20 p. m. 2 comentarios
No sé por qué últimamente estoy tan adicta al email. No es a messenger, ni a facebook...no; es al email. Paso todo el día pegada, pendiente de si el sobrecito gris de gmail se pone azul. Es como si esperara algo, pero no sé qué. Como si derrepente fuese a llegar un email avisando que he ganado la lotería, ó mejor aún: un email del futuro. Quizás fuese mi "yo" del porvenir advirtiéndome sobre algún hecho en particular ("Valentina, no cruces la calle el 22 de abril o podrías sufrir un grave accidente").
¿Por qué no? Muy de ciencia ficción, pero ya vemos que últimamente todo es posible. Hasta el mundo se está acabando ya! Y es así que estamos iniciando campañas contra el calentamiento global, cuando quizás ya es demasiado tarde. Uff! Me carga ser tan pesimista. Pero bueno, la idea de estar viviendo el "futuro" en el presente me seduce.
No sé por qué, pero últimamente he tenido la sensación de que la gente ya puede comunicarse telepáticamente. Así es, cuando estoy pensando en tonterías nunca falta alguien por ahí cerca que se ríe, ó bien, si estoy triste, alguien me extiende una sonrisa de compasión. Quizás todo sea fruto de mi imaginación, pero me gusta pensar que las cosas que tanto se han predecido a través de la literatura y el cine por fin se estén haciendo realidad.
¿Quién dice que mañana no veremos un auto levitando sobre el pavimento? ¡Sin ruedas! Ó quizás veremos robots haciendo las compras en el supermercado, y ya no viajeremos en Transantiago sino por medio de la teletransportación (donde ¡aleluya! no iremos apretados, sino disueltos molecularmente).
Bien, bien, quizás sólo me estoy adelantando un poquitín demasiado a los hechos a causa de mi ansiedad...sí! Por favor! Que llegue un nuevo email!

jueves, marzo 13, 2008

Maravillas

Publicado por V. en 1:48 p. m. 1 comentarios
Tengo un secreto y no lo voy a contar. Ayer los suspiros abrieron sus pétalos al atardecer, saludando a los pasantes que se dirigían hacia el parque. Las abejas, inquietas e incesantes, danzaban felices alrededor de una enrredadera que había florecido como nunca antes en la vida. Y pensar que ya viene el otoño y que no veremos a las pobres flores hasta el próximo verano.

Me senté no tan cómodamente en una banquita, la única que estaba a la sombra. Aborrezco esa loca manía del sol de ponerse en el lugar menos propicio, porque poco después tuve que cambiar de lugar. Quería leer, pero la tranquilidad del parque se vio invadida por el entusiasmo de la llegada de los escolares que venían saliendo de clases, así que me dediqué a observar.

A mi izquierda se encontraba un grupo de chicos trepando a los postes, como si se tratase de un palo encebado. ¿Cuál es ese afán masculino por demostrar el vigor y la fueza física a los demás? Siempre con sus duelos de gallitos, peleas de pulgares, saltos de rana, carreras de aquí a la esquina. Total que yo no les dí ni bola, porque me cargan los que tratan de hacerse los monos.

En otro rincón, no muy lejos, había un grupo de chicas acicalándose el pelo entre unas y otras. Recordé entonces los tiempos en que yo hacía más ó menos lo mismo con mis amigas. Creo que si hoy en día hiciera eso, todas me mirarían con cara de extrañeza. El tiempo nos ha vuelto serias, y nos obliga a discutir sobre Woolf ó Nietzsche. Quizás ellas ya lo saben, pero nunca se los he dicho: no tengo idea sobre ese Nietzsche. Siempre me dedico a repetir las ideas de los demás y asentir, de manera que parezco inteligente.

Las palomas picoteaban las migas que una vieja había tirado minutos antes. La manía de estas señoras por andar tirando sus restos del pan en lugares que no corresponden, menos mal que las palomas lo asearon con diligencia. El guardaparques miraba con ensoñación a sus aladas servidoras. Y la guagüita que iba en el coche me miró y sonrió.

Me levanté resignada a volver a casa, el plan de lectura había sido un fracaso. No se puede leer con tanta gente haciendo lo suyo, ¿cómo voy a concentrarme? La calle me esperaba para ser cruzada, y el paso de cebra me sirvió como puente entre un mar de autómoviles disparados a gran velocidad.

Las abejas seguían profanando la virginidad de las flores en celo, y las violetas comenzaban a cerrar sus pétalos por miedo a ser ultrajadas de igual manera. Cinco perros de casa se perdieron durante la semana pasada: dos poodles, un chiguaga, un cocker spaniel y un danés. Yo no sé por qué siempre los perros de raza se pierden y los policiales no. Al parecer es una cosa de inteligencia canina.

Di vuelta en la esquina y di un trotecito hasta llegar a casa. La puerta estaba abierta, la nana regaba la calle. Mi perro ladró en señal de bienvenida, mientras agitaba su colita cariñosa. Menos mal que no se ha perdido. Las cosas estaban tan desordenadas como las dejé, me senté en la cama. Entonces recordé que tenía un secreto, me lo habían surrado los suspiros...me sonreí, y proseguí a leer.

lunes, enero 28, 2008

Alma de escritora

Publicado por V. en 7:50 a. m. 2 comentarios
Anoche nuevamente tuve problemas para dormir: esta vez desperté en medio de la noche segura de que sería víctima de una posesión demoníaca. ¿Me estaré volviendo loca? Lo único que sé es que nunca más volveré a ver "Supernatural", me está afectando DEMASIADO. Y yo que ayer me sentía tan tranquila y feliz; lo que pasa es que descubrí algo.

Estaba leyendo "Mi país inventado", un libro de Isabel Allende que mi abuela me ha obligado a leer. Me carga eso de las lecturas obligatorias, porque me recuerdan al colegio y todos eso libros que leí de mala gana. Aunque debo admitir que la mayoría fueron bastante buenos y los disfruté a concho. Lástima que los profesores no supieran sacarles mayor provecho, siempre con sus controles preparados a última hora. Si los profes realmente te obligaran a pensar en las pruebas, creo que habría muchos más jóvenes adictos a la lectura. Pero con sus preguntitas de "cómo se llamaba el protagonista y cuál es su papel en la novela", el estudiante no necesita más que leer un resumen. Qué pena.

Pero volviendo al libro de Allende, hasta ahora lo que más me ha sorprendido es la nota introductoria. En ella dice que lo que la impulsó a escribir ese libro fue una curiosa pregunta en una entrevista; algo sobre la nostalgia que se leía en sus novelas. Pero eso no es lo que más me importa, sino una mención mal documentada que hace a una escritora afroamericana que señala que los escritores son personas que se sienten diferentes y que por lo mismo necesitan exprimir sus pensamientos para darse a entender.

¡Me encantaría saber qué escritora fue esa! Creo que no puede haber comentario más acertado, y Allende concuerda conmigo en esto. Ella explica que aunque siempre quiso sentirse parte del "grupo" nunca lo logró, y que de alguna manera siempre era la marginada. Identificada sería poco para describir lo que sentí al leer esa introducción, ¡era el vivo retrato de mi vida!

Y yo que pensaba que la escritura se me daba como algo reciente. La verdad es que sólo en cuarto medio me atreví a publicar algunos escritos en el periódico escolar, y luego otros cuantos en diversos pasquines de la universidad. Pero me equivocaría en decir que sólo escribo desde entonces, ya que publicar no significa precisamente que nunca antes haya escrito. De hecho, el otro día, mientras ordenaba mi desbaratado armario, descubrí por lo menos tres cajas llenas con mis diarios. Las fechas van desde el '96 en adelante. Es decir, que vengo escribiendo desde aproximadamente los 9 años.

Esto lo recuerdo con claridad: mientras la mayoría de los niños hacía sesiones de espiritismo durante los recreos (en una época en que jugar con la ouija estuvo increíblemente de moda), yo me escondía en los pasillos para escribir en mis diarios. Ahora veo que tenía medio reprimido este miedo hacia lo sobrenatural, ¡qué tontera! Y también recuerdo lo humillada que me sentí cuando uno de los niños robó mi diario de la mochila y lo leyó frente al curso. En esas páginas se profesaba mi amor por un chiquillo de orejas grandes y piernas largas a quien sigo viendo muy de vez en cuando.

Ahora, si rescatamos lo positivo por sobre lo negativo, que es lo que me gusta hacer a mí, podemos ver que llevo una larga tradición de escritura; exactamente once años (considerando que sólo he vivido veinte). También me alegra ver que los tópicos han ido evolucionando desde "Querido Diario, hoy me levanté temprano para ir a jugar con la Pupi" a lo que estoy escribiendo hoy. Bueno, tal vez no haya variado taaaantooo...creo que sólo he omitido el "querido diario" y ahora escribo para un público invisible. Aunque mi vocabulario y redacción han mejorado mucho, y mi vida es ahora un tanto más interesante y menos monótona que antes. También estoy un poco más introspectiva, ya que antes sólo me limitaba a narrar lo que veía.

¿Será que esta incomodidad de piel es lo que constituye mi esencia? Si no fuera por ese "sentirse diferente a los demás", en un modo que me transforma en un ser especial, tal vez sería parte del grupo, de los "normales" (si es que existe tal cosa), y no estaría escribiendo para gente desconocida. Y si todos esos tal veces se sumaran y se hicieran realidad, seguramente no sería la misma persona. Rara ó no, incluída ó postergada, me gusta ser como soy...ser diferente, ser especial (quitando todas las connotaciones burlescas que algunas personas gustan dar a estas palabras). Y quizás algún día llegue a ser una gran escritora, y si no, por lo menos moriré con el gusto de haber dicho la última palabra, lo que nadie se atreve normalmente a decir.

domingo, enero 27, 2008

Mentes Peligrosas

Publicado por V. en 2:07 p. m. 0 comentarios
Si no he publicado nada últimamente es simplemente porque no he escrito. Pasé cinco días atrapada viendo "Supernatural", una serie que mi hermana arrendó. Para los que no la conocen, se trata sobre dos hermanos que -siguiendo los pasos de su padre- se dedican a cazar demonios y espíritus, y todo lo que entre en la categoría de lo sobrenatural. Sinceramente, no es algo que yo habría escogido ver, pero dado que estoy de vacaciones, no me molestó tener que verla.

Yo me considero una persona bastante escéptica para estas cosas ya que, para mí, los demonios no son más que la representación del mal creada por nuestra mente. En otras palabras, si alguien me amenazara con el diablo, para mí sería lo mismo que me deseara un mal sueño ó un dolor de cabeza. Pero en esta serie, el mal se encarna en figuras de aspecto siniestro que generalmente tienen el único fin de causar daño a la especie humana. En el fondo, no es nada muy terrible. El problema fue que, episodio tras episodio, comencé a compenetrarme con el mundo de "Supernatural" hasta el punto en que me sentí cazadora (muy "Buffy", lo sé) y pensaba que en cualquier momento una "presencia" vendría a atacarme. Nada para preocuparse dado que mi fabuloso don de la imaginación me ayuda a integrarme con facilidad en los mundos de los libros y las películas. Pero llegó un punto en el que comencé a tener miedo, de verdad.

Fue así que una noche me fui a dormir, y durante la madrugada desperté exaltada. En mi sueño, algo me perseguía, y a pesar de todas las dagas voladoras que le lanzaba, no era capaz de detenerlo. Luego, tras abrir mis ojos en medio de la oscuridad, habría jurado ver una sombra maligna que se ocultaba al otro lado de la ventana. Mantuve mis ojos bien abiertos tratando de discernir qué era lo que creaba esa sombre tan curiosa. "Son las ramas del hibisco", me dije no muy convencida. Traté de obligarme a recapacitar, yo sé que todo el miedo que sentía en el momento era resultado de una alucinación creada por la serie. "No seas tonta", me sugerí, "no hay nada ni nadie que quiera atacarte, es sólo tu mente peligrosa". Maldecí el gran poder de imaginación que siempre he tenido...yo, que siempre me imagino a los personajes de las historias, con voz y todo, con un andar particular, con cierto estilo de vestir, la música y el setting. ¡Qué estupidez más grande! ¡Ya po, mente, córtala! ¡Quiero dormir, tengo sueño!

Tras una larga lucha conmigo misma, con mi peligrosa y traviesa mente que me hacía imaginar monstruos asesinos al otro lado de mi ventana, detrás de la puerta, debajo de la cama y dentro de clóset, finalmente logré recobrar el sueño. Sin embargo, al otro día, recordé que la mañana anterior algo extraño me había sucedido: estaba cantando una canción y cuando encendí la radio del auto...estaban cantando la misma canción, justo en la parte que yo iba! ¿Acaso una extraña coincidencia? No, seguramente era un "augurio" de que algo sobrenatural estaba por venir. Me reí de mí misma por pensar tantas tonteras y me olvidé de todo enseguida.

Ese día fue tan común como cualquier otro, salvo por la visita de unos parientes lejanos que venían a vernos desde EE.UU. Fue una tarde bastante amena, y me fui a dormir cansada de jugar con mis recién conocidas "sobrinitas". Pero en medio de la noche volví a despertar, esta vez segura de que las figuras de los cuadros se movían, y que definitivamente había algo malvado al otro lado de mi ventana. "Dios, si me ayudas a dormir tranquila, te juro que mañana voy a misa...lo prometo!". Esa noche no sólo rogué a Dios, sino también a la virgen y a los santos ángeles custodios...necesitaba dormir en paz! Poco después logré serenarme y dormir lo poco y nada que quedaba de noche. Amanecí con ojeras de tres metros de largo. Yo me había convertido en el ánima a la que tanto temía.

Antes de salir, me encontré con mi abuela. "Hoy cumpliría 50 años de matrimonio si tu abuelo todavía viviese". Ante palabras tan emotivas, no pude sino mirarla con cariño y darle un abrazo. Luego me dijo, "sólo me acordé porque hoy amanecí misteriosamente con las tapas en orden inverso: las sábanas arriba, el cubrecama abajo. Supongo que tendré que ir al cementerio, no quiero que me anden penando." Ese día las dos supersticiosas fuimos a pagar nuestras mandas: yo a misa, y ella al mausoleo. No podría explicar el alivio que sentí cuando el sacerdote dijo "Hemos celebrado la misa, pueden ir en paz."

domingo, enero 20, 2008

Reflexión

Publicado por V. en 6:19 a. m. 0 comentarios
Una amiga me contó que sólo el 10% de lo que vivimos corresponde a cosas que nos suceden, mientras que el otro 90% corresponde a cómo reaccionamos frente a ellas. En otras palabras, sólo el 10% corresponde a nuestras acciones, mientras que el 90% son nuestras reacciones.

A algunos esto les pareció bastante justo, pero a mí me dejó un tanto impactada: ¿es que acaso la vida no se construye en base a hechos, sino en base a lo que nosotros pensamos, discutimos ó soñamos? ¡Vaya pérdida de tiempo!

Pero si lo pensamos es bastante cierto, ó por lo menos yo siento haber pasado la mayor parte de mi vida reflexionando sobre pequeños hechos que a muchos pudieren parecerles insignificantes. Es cómo el "efecto teléfono": ¿nunca te ha pasado que has estado describiendo a un amigo todo lo que pasó durante 15 minutos...pero para eso te tardas aproximadamente dos horas? Exactamente dos horas hablando sobre lo que ocurrió en sólo 15 minutos, te das vueltas sobre pequeños detalles, recalcas detalles que te llamaron la atención, haces bromas sobre un incidente en particular y así...pum! dos horas se fueron!

Este mismo blog es una prueba del tiempo que se gasta hablando sobre un pequeñísimo suceso: mi amiga me comentó sobre un dato freak que había leído. El resultado? He pasado al menos 10 minutos escribiendo sobre ello. Ella no tardó más de 30 segundos contándomelo.

Sin embargo, ahora que lo pienso, esos 30 segundos no fueron tan importantes ó significativos para mí como toda la reflexión que vino con ellos. En el fondo, son las reflexiones, las discusiones, los sueños los que le dan el gustito a la vida! Qué fome sería que la vida se nos pasara de largo en una serie de hechos que no tuvieron la más mínima significancia para nosotros, que pasaron por pasar, en los cuales nunca nos detuvimos a pensar.

Tal vez eso responde a la pregunta: por qué siempre se hace noticia sobre las cosas malas? En el fondo porque son las cosas malas las que nos impactan, las que nos hacen detenernos un momento a reflexionar e incluso a actuar. Después de todo, esta misma reflexión es la que me lleva a concluir que el 90% de mi vida es lo que más aprovecho. Mmm...dulces pensamientos :)

jueves, enero 17, 2008

Y llevaba los zapatos rojos...

Publicado por V. en 1:29 p. m. 0 comentarios


Y llevaba los zapatos rojos...

Elvira se miró en el espejo: llevaba ese vestidito tejido de color damasco que a su abuela tanto le gustaba, dos gruesas trenzas colgaban tras cada mejilla, y una de sus calcetas blancas estaba más baja que la otra. Derrepente sintió cómo la brisa acarició su cuerpo, dejando esa rica sensación de cosquilleo en la nuca. Su vestido se unió en una breve danza mientras jugaba con el viento.

Era un día cualquiera en el que Elvira viajaba como de costumbre entre las estaciones de San Pablo y Pajaritos. Su mamá le había pedido que tuviera mucho cuidado, y que no hablara con desconocidos. La abuela le había enseñado a esconder el dinero dentro de sus zapatos, aunque ella siempre prefería ponerlos en el doblez de su vestido, donde no le molestaba. Mimi, su más fiel compañera, colgaba por su brazo. Desde que tenía memoria, la vieja muñeca de trapo había estado siempre con ella. Vestía un delantal de cuadrillé celeste que siempre le recordaba el colegio. Elvira nunca olvidaría aquel año en que se había escrito cartas de amor con Joaquín. Joaquín no era el niño más lindo del curso, pero sí el más valiente. Siempre tenía las ideas más brillantes e imponía las reglas del juego durante los recreos. Lamentablemente, Joaquín tenía una imagen que mantener ante los demás, porque como líder, no se podía saber que él andaba con niñas; eso habría mostrado debilidad. Por eso, Elvira escondía cuidadosamente las cartas bajo su banco. Él las leía a escondidas durante la hora de almuerzo, detrás de la oficina de los auxiliares de limpieza. Quizás este amor secreto era la causa de por qué Elvira nunca se había atrevido a declarar su amor públicamente.

Un potente rayo de luz sacó a Elvira de su ensoñación. Muchos años habían pasado ya desde la última vez que había paseado con Mimi. Sus manos ya no eran tan aterciopeladas como antes, y su cabello lo llevaba ahora suelto. Elvira ya no usaba vestidos, sólo pantalones. Daba igual si era verano ó invierno, siempre vestía los mismos pantalones negros. Su pelo largo y lacio colgaba sin gracia ocultando la mayor parte de su rostro. Joaquín había pasado al olvido, de hecho, le había sorprendido que lo hubiese recordado. Se preguntó qué estaría haciendo él en esos momentos. La última vez que lo vio fue durante su último día en el campo, cuando Mamá le informó sobre su decisión de mudarse a Santiago.

Al comienzo fue difícil, pero con el tiempo se acostumbró a jugar sobre cemento en vez de correr libremente por los cerros y el humo de las micros ya no le causaba alergia. Sin embargo, la vida en la ciudad nunca sería tan cálida y placentera como la del campo. Desde que vivía en la ciudad todo había cambiado: no sólo su cuerpo y su voz, sino también su mirada y el modo de andar. ¡No podía creer que Mamá hubiese preferido cambiar su vida en el campo para trabajar como empleada doméstica! Desde entonces su hogar se había reducido abruptamente a una pequeña habitación escondida detrás de la cocina.

Y así había sido el resto de su vida: Elvira siempre estaba escondida. Durante su educación, Elvira se había escondido tras los libros; tras graduarse, se había escondido en un monótono trabajo en la bodega de una tienda; y mientras otros caminaban por las ajetreadas calles de Santiago, ella viajaba en metro. Ese día, sin embargo, había recordado los dulces días en casa de sus abuelos. Ellos ya habían muerto causando mucho pesar a su madre que, tras mudarse a Santiago, nunca los volvió a ver. Sin embargo, algo se había quedado impregnado en la retina de Elvira que la hizo sonreír. Su último día en el campo, Joaquín había corrido hasta su cerca para verla por última vez. Allí, él se inclinó para besarla tiernamente en la mejilla. Quizás esa había sido la única y gran muestra de cariño que Joaquín le había dado durante su breve romance. Elvira poco recordaba de lo que venía después, pero ese día un colibrí aleteaba cerca de las hortensias y ella...ella llevaba zapatos rojos.

miércoles, enero 16, 2008

Girls just wanna have fun!

Publicado por V. en 12:32 p. m. 0 comentarios



Girls just wanna have fun!


Hoy me levanté temprano como ya me he acostumbrado a hacer durante el último tiempo. Es que esa serie me ha cautivado a tal grado que madrugar en vacaciones ya no me parece un sacrificio. Ahí estaba nuevamente mi protagonista favorita, mi heroína que -aunque tiene ciertas falencias -vive por mí todo lo que me gustaría que me ocurriese en la vida. Y es aquí que de cierto modo me gustaría tirarme un poquito las orejas: me he convertido en "la mejor amiga". Sé que esta frase la robé de "The Holiday", pero lo digo porque es algo que me preocupa. Ser la mejor amiga significa tomar un papel secundario en tu propia vida. Yo soy la que observa, la que critica...pero no la que actúa. Claramente, este rol pasivo que he asumido durante tanto tiempo es lo que a veces me hace cuestionarme qué tan feliz soy realmente.


Sin embargo no es que yo sea un caso perdido, definitivamente tengo arreglo. Últimamente he estado haciendo muchos esfuerzos por salir de ese lugar tan cómodo, pero tan aburrido, al que me acostumbré. Hoy en día me gusta tomar la iniciativa, participar en proyectos a los que antes habría dicho "sí, pero no gracias". Hoy soy yo quién decide a dónde voy, cómo voy, con quién voy. Lo que hago lo hago con cierta pre-meditación...sí, es cierto, pero tomando en cuenta de que lo hago porque YO QUIERO, y no porque "me tocó hacerlo".


Hoy fue un día bueno para mi auto-terapia. Hoy me arreglé un poquito más de la cuenta no porque hubiese un motivo particular, sino porque me simplemente me dieron ganas de hacerlo. Me sentí bonita, muy bonita. Salí con el pecho erguido a hacer unas diligencias de rutina procurando darles un "algo" especial, sólo por diversión. De vuelta, en la micro, me sentí observada. "Debe ser porque estoy bonita", pensé...pero cuando me paré para bajarme me di cuenta que toda esa paranoia podía deberse a que era la única mujer en toda la micro! Sinceramente nunca me había pasado ir en una micro llena de gente, y ser la única mujer...fue un tanto extraño. Pero decidí pensar que sólo me miraron porque me encontraron bonita, y que todo el resto era mera coincidencia.

Sonreí a todos quienes se me cruzaron por el camino, saludé a algunas personas que me parecieron conocidas. Caminé como si fuera la última mujer sobre la tierra, como si tuviera el derecho a ocupar toda la calle meneando mis caderas, sacudiendo mi pelo, sonriendo a quien fuera. Yo, la que se ocultaba tras las otras amigas a la hora de salir...yo me mostré, porque quise hacerlo, porque quise que me notaran, porque me gusta sentirme mujer. Quizás mañana me arrepienta de haber contado esta historia, de admitir mis caprichos de coquetería...pero qué importa! Sólo lo hice por diversión, porque yo puedo ser quien quiera ser, y no la que otros esperan que yo sea.

lunes, enero 14, 2008

Periodo Arcoiris

Publicado por V. en 10:16 a. m. 0 comentarios


El Periodo Arcoiris


Quisiera dejar un rastro de lo que estoy sintiendo ahora. Hay pocos momentos en la vida en los que uno puede declarar absoluta plenitud, y este es uno de ellos. Recuerdo que la última vez que pude decir tal cosa, tenía 18 años y me preparaba para hacer mi primer viaje a solas fuera del país. Ese año partí a Atlanta, y volví convertida en una nueva persona con la cabeza pesada de tantas cosas que pensar. Desde entonces que muchas cosas han ocurrido en mi vida, que han intentado volcar mi barquito de armonía.
Sin embargo, hoy me atrevo a sostener con absoluta convicción que soy una persona inmensamente feliz. No hay nada que perturbe mi estado, ya que serenidad es el combustible que alimenta actualmente mi alma. Nunca he sido una persona particularmente tormentosa, pero sí he tenido duros momentos de decadencia.

Sólo desde hace algún tiempo vengo a descubrir que las últimas grandes olas que amenazaron con derribar mi embarcación han desaparecido dejando atrás la última gran tormenta de mi vida. He notado que soy una nueva persona, más fuerte y sabia que la que antes fui. Sé que tal juicio puede ser un tanto apresurado dado lo joven que soy, pero ¿por qué no celebrar la felicidad que siento en estos momentos?

Todos los grandes artistas han pasado por sus periodos azul, rosa, etc...y es por eso que denomino esta etapa de mi vida como mi "Periodo Arcoiris". Lo he llamado así porque día a día voy notando nuevos matices en mi vida. Y aunque alguna vez las cosas me parecieron ser simplemente en blanco ó negro, ahora veo que hay una serie de colores que, aunque siempre habían estado ahí, recién estoy empezando a distinguir. Es increíble que tras veinte años de humilde existencia el mundo siga ofreciendo tamañas sorpresas. Y es de esperar que estas no sean las últimas, sino las primeras de un sinfín de posibilidades que se me van a presentar. Por eso mi principal objetivo en este periodo es descubrir y experimentar, disponiéndome a intentar senderos distintos que antes jamás me habría atrevido a tomar.


domingo, enero 13, 2008

Yo, súperheroína.

Publicado por V. en 8:14 a. m. 4 comentarios

Yo, superheroína.

Ha llegado mi momento, el momento que había estado esperando toda mi vida: yo, convertida en superheroína. Recuerdo mis días de niñez en los que esperaba con ansias a alguien que viniera a rescatarme de los malos momentos. Esos malos momentos en que mi peleaba con mi hermana, ó mi mamá me castigaba "injustamente", ó simplemente porque tenía pena...porque sí. En esos momentos, yo soñaba con encontrar una mano amiga que me acogiera y cobijara; alguien que me consolara. Pero los días pasaron y nadie apareció: yo siempre lloré sola.

Hoy las cosas siguen más ó menos igual para mí, las penas las paso sola, sólo que ahora se descargarlas a través de mi escritura. Las letras se han convertido en un arma de batalla para mí. Cuando lo necesito, me protegen, cuando lo requiero, ataco. Pero hay personas que no han tenido la misma suerte que yo. Personas que deben guardarse sus penas, tragarse las lágrimas, ahogar el llanto en silencio. Y algunas de esas personas no son muy lejanas a mí.

Hoy mi hermanito lloró. Lloró con amargura porque lo castigaron. Esto parece bastante normal a simple vista; padres que castigan a sus hijos por alguna falta. ¿Saben cuál fue la falta esta vez? El niño no se atrevió a dar su primer paseo en bicicleta sin rueditas de apoyo. Le dio miedo, y decidió ponerse a llorar. Lo castigaron por armar escándalo, por una inusitada "pataleta".

No es mi intención juzgar a mis padres por como crían a sus hijos. La tarea de ser padres nunca ha sido fácil. Seguramente yo me he llevado la mayor parte de sus chascarros por ser la primera. Pero ahora que soy mayor, sé que lo que necesita ese niño no es una mano dura que lo castigue por cobarde, si no una mano amiga que lo apoye y le dé valor para intentar cosas nuevas. Fue así que, en silencio, me acerqué hasta el ovillito que había de él en la cama y lo abracé. Bañado en lágrimas, me miró con una pena infinita y se echó a llorar a fuerza de pulmón sobre mi hombro.

Yo sólo acaricié su cabecita, mientras dulcemente le susurraba al oído "shu-shuuu...todo va a estar bien". "Me asusté", me dijo, "me asusté, eso es todo. Yo no quería andar sin rueditas todavía." Es increíble lo simple que es la mente de un niño: si se asusta, llora. Seguramente, de haber estado yo en la misma situación, habría creado una excusa para justificar mi miedo. Quizás habría inventado una extraña historia que me causó un trauma hacia las bicicletas, qué se yo! Pero lo que si sé es que un niño asustado no necesita reprimenda, sino apoyo. Y así fue cómo, sin siquiera planearlo, me convertí en súperheroína.

Él me abrazó fuertemente con sus manitas alrededor de mi cuello y dijo "ojalá pudiéramos salir de aquí volando." Lamentablemente mis poderes son limitados, y volar no es uno de ellos. Pero sí lo tomé en brazos y lo paseé por la casa hasta que la pena pareció desaparecer por completo. Y como niño que es, rápidamente todo había quedado olvidado -ahora sólo quería salir a jugar nuevamente.

Así es que los súperhéroes no necesariamente deben saber volar, ó tener vista de rayos X. Los súperhéroes son las personas que llegan oportunamente a rescatarnos de nuestras desdichas, a salvarnos del mal que nos rodea. Debo decir que me gusta mi papel de súperheroína. El héroe que tanto esperé durante mi infancia nunca llegó, pero yo sí quiero llegar a tiempo para asistir a mis hermanitos cuando me necesiten. Si no...de qué sirve ser la hermana mayor??

sábado, enero 12, 2008

Tengo manos de flamenca...

Publicado por V. en 5:24 p. m. 0 comentarios


Tengo manos de flamenca...

Tengo manos de flamenca. Lo descubrí ayer, cuando caminaba por el parque. Mis manos, aunque siempre han sido las mismas, ya no son como antes. Ahora han tomado forma, una posición. Cada dedo se acomoda dócilmente como las plumillas de un dientes de león y, como llevados por el viento, acarician el horizonte. Mis brazos ya no cuelgan a mi lado, sino que danzan acompasadamente junto a mi corazón.

Mis manos, que alguna vez me parecieron tan feas y descuidadas, se han transformado en instrumentos de precisión que modelan con gracia. A veces, sin darme cuenta, giran suavemente como los remolinos de papel soplados por el aliento de un niño. Otras veces, son verdaderas palomillas que revolotean a mi alrededor.

Me gusta ver cómo mis manos se han amistado con mis brazos. Ahora suelen jugar en armonía, de arriba hacia abajo, de abajo hacia arriba, formando abanicos y torbellinos. Mis manos saben esconderse en un puño, disfrazarse de flores con los dedos como pétalos ó mostrarse cariñosas con una leve oscilación. Mis manos son las mismas de siempre, pero ya no se comportan como antes.

Me gustan mis manos. Mis manos son lindas y se saben mover. A veces me sorprenden cuando, llevadas por un impulso de vida propia, descubren formas y posiciones que antes jamás habría imaginado. Tengo manos de flamenca y eso me gusta. Son alegres, armoniosas y glamorosas. Les gusta bailar mientras camino, y me acompañan por doquier. Tengo manos de flamenca, y qué le voy a hacer!

jueves, enero 10, 2008

De vacaciones

Publicado por V. en 2:06 p. m. 0 comentarios
De vacaciones.

Por fin me decidí: renuncié a todos los planes que tenía para quedarme en Santiago y opté por lanzarme a la aventura. Así es, me voy de campamento! Y es muy raro, porque tengo la extraña impresión de que todo va a salir bien, y que de algún modo u otro me voy a divertir. "Obvio", dirán algunos, pero para mí no lo es necesariamente.

Todos los años hay una batalla familiar por decidir el destino vacacional. Y a pesar de que con mi hermana hemos creado una alianza implacable que se opone férreamente al tradicional campamento familiar, nuestras súplicas nunca han sido escuchadas. Todos los años de mi vida, desde que cumplí los 6 meses de edad, he tenido que someterme al regimen militar del campamento familiar. Muchos me han tildado de malagradecida por no valorar el esfuerzo que hacen mis padres por llevarme a acampar todos los años, y seguramente lo valoraría...de no ser porque lo odio! Siempre vamos al sur, siempre todos apretujados en un auto diseñado para un menor número de ocupantes de los que vamos, siempre con sobrecarga de equipaje, siempre en un caos de canciones y murmullos incesantes.

Yo soy como Garfield. Me gusta sentarme en mi silloncito a ver TV, ó frente al monitor del computador a escribir/leer emails, disfrutar de una buena novela, escuchar música...en fin, todas esas cosas que puedes hacer tranquila y placenteramente al interior del hogar. Si quiero hacer deportes, me gusta ir al gimnasio. Si necesito aire libre, salgo un ratito al jardín. Pero jamás pasaría por mi alocada -y a veces retorcida- mente, privarme de todas las comodidades de la civilización para internarme en el lugar más aislado y despoblado de la tierra.

Quizás esa esa la principal razón de por qué odio tanto ir a acampar con mi familia. Tal vez las vacaciones no serían tan terribles si tuviera algo con qué distraerme, pero mi mamá siempre escoge el lugar más apartado e inóspito de todos. Ella alega que de este modo estamos obligados a compartir tiempo en familia, y que apartarse de toda la civilización es la única manera de descansar realmente. Pero lo que ella no considera es que cada vez que nos obligamos a pasar TODO EL TIEMPO JUNTOS, empezamos a notar las deficiencias de cada uno, hasta que estas llegan a hacerse absolutamente insoportables. Por ejemplo, cuando conocí a mi padrastro yo no tenía idea de que él roncaba. Pero estando en medio de la nada, donde la noche es oscuridad y silencio absoluto, no sólo descubrí que el hombre roncaba...si no que era un oso en plena hibernación! Y eso no sería nada, porque cuando decidimos invitar a mi abuela a acampar con nosotros hace un par de años atrás, descubría que ella roncaba aún más!

Y eso no es nada...esas son molestias "casi" inexistentes. Lo peor es cuando empiezas a notar la mentalidad machista de tu mamá (sobretodo cuando mis hermanos tienen derecho para ir a jugar a la playa, mientras que yo y mi hermana debemos quedarnos lavando platos), ó la odiosidad de las "bromas" de tu padrastro (comentarios que generalmente atentan contra tu inteligencia), etc.

Pero este año nada de esto será igual. Porque este año YO DECIDI que quiero ir de campamento. Y lo haré a mi estilo: con todas las comodidades que necesite. Así que excuse me, pero yo me voy a dedicar a escribir todo lo que se me ocurra escribir (en cuaderno claro, pero algo es algo), voy a escuchar toda la música que quiera escuchar (bendita sea la música en Mp3!), voy a leer todo lo que quiera leer, y aunque no pueda ver TV, no importa porque yo voy a disfrutar!

Este año nuestro destino será el Lago Lanalhue (por millonésima vez en la vida...por qué mi mamá será tan poco original?) y pienso fotografiar hasta el último detalle del desolado camping en donde seguramente nos instalaremos. Este es mi último veraneo en Chile hasta dentro de mucho tiempo (no lo olviden: el próximo año para esta fecha todavía estaré de intercambio!) así que TENGO que pasarlo D-I-V-I-N-O!

domingo, enero 06, 2008

¿Y a dónde se fueron las mariposas?

Publicado por V. en 5:25 p. m. 0 comentarios

¿Y a dónde se fueron las mariposas?


Es extraño lo mucho que he cambiado en el último tiempo. Poco queda de la niña dulce e inocente que nada sabía del mundo. Paulatinamente me he estado convirtiendo en una persona más sabia y segura de sí misma que ha descubierto que si se quiere, se puede. Hace no mucho tiempo, aseguraba que ciertas descepciones me habían arruinado la vida y que jamás podría olvidarlas. Hoy me doy cuenta que nada de eso es así, y poco a poco me he vuelto muy feliz. Sin embargo, no todo es perfecto. En mi proceso de aprendizaje y crecimiento he perdido algunas características que le daban un gustillo especial a la vida. Por ejemplo, recuerdo con nostalgia aquellos días en que la más mínima emoción me causaba esa sensación de mariposas en el estómago.

Si me gustaba alguien...mariposas.
Si una película era buena...mariposas.
Si me identificaba con una canción...mariposas.
Si un libro me parecía interesante...mariposas.
Si mi imaginación creaba mundos alternativos donde todo era color de rosa...mariposas.

Esas mariposas revoloteaban en mi estómago como las burbujas de una gaseosa recorren la garganta. Eran como un torbellino cálido y placentero que recorría mi cuerpo de pies a cabeza. El sólo recuerdo de su cosquilleo me hace sentir inmensamente feliz. Pero desde aquí a hace algún tiempo que las mariposas volaron lejos y no han vuelto más. ¿Qué puede ser más terrible que la pérdida de esa sensación tan única y especial?

Algunos me dicen que debo aceptar que mis días de niñez y adolescencia han quedado definitivamente a atrás. Y bueno, eso puedo aceptarlo por mucho que me aterrorice la idea de hacerme llamar "adulta". Pero perder el 'efecto mariposa' (que para mí nada tiene que ver con lo de causa-consecuencia) va mucho más allá de eso. Es perder el asombro por las cosas nuevas que se presentan, es perder la fascinación por lo desconocido...es como si ya nada se pudiese vivir por la primera vez. Y nada me puede parecer más deprimente.

Por eso, me resisto a creer que las mariposas han migrado para siempre. Estoy segura de que ellas siguen ahí, escondidas en algún rincón de mi estómago. Sólo se han quedado dormidas esperando que un agente externo venga y las reviva. El problema está en encontrar a ese agente...pero ya recordé la última vez que las mariposas revolotearon por ahí. Fue en mi primera presentación de flamenco, el año pasado. Lo recordé porque este año, mientras estaba sobre el escenario, pues noté que las mariposas ya no estaban ahí. Y me asusté.

Por eso, ahora busco experiencias nuevas que me permitan revivirlas aunque sea por unos breves instantes. Afortunadamente, este año se viene una bien grande: el famoso y anhelado "intercambio", que es sólo un gran título para denominar un sinnúmero de nuevas experiencias que se vienen por delante. Quiero ver, sentir, experimentar. Y como dije anteriormente, sin importar lo que haga, lo importante es pasarlo bien. Si tengo suerte, y si mis instintos me han aconsejado bien, este año una gran bandada de mariposas recorrerá mi guatita por un buen tiempo con variedad de especies y coloridos.

jueves, enero 03, 2008

De la danza y las complicaciones femeninas

Publicado por V. en 4:11 p. m. 0 comentarios
De la danza y las complicaciones femeninas

No es secreto para nadie que me guste el baile. Y más que el baile, la danza. No sé si hay una diferencia real entre ambos términos, pero para mí el baile es algo más de aficionado, mientras que la danza se impone como una disciplina, un arte. Yo me dedico a la danza. Me gusta ese arte de saber cómo colocar las manos, de cómo cambiar de una posición a otra, que la mirada, que la sonrisa...en el fondo, manejar una destreza.

Aunque debo admitir que también me gusta el baile. Poder disfrutar de un rato en el que tu cuerpo se mueve libremente con la música, sin pensar necesariamente en nada. Lamentablemente, esto se da en muy pocas ocasiones, porque yo no soy así. Yo no puedo bailar sin pensar en cómo se ven mis manos ó en cómo variar los movimientos. Y aunque alguno pudiese pensar que en ello no hay goce, conmigo estaría equivocado. La verdad es que soy un tanto perfeccionista.

En estos momentos, me encuentro preparando mi presentación de fin de año. Es cierto que ya cambiamos de año, pero esto había quedado pendiente ¿Por qué? Por el tema de las complicaciones femeninas. Yo bailo flamenco, y en este género--sobretodo en Chile--la mayoría de sus practicantes son mujeres. Y bien, el punto es que la presentación debía ser a fines de noviembre, pero las otras chicas con quienes bailo decidieron que era demasiado pronto y que había detalles que arreglar. Yo estuve de acuerdo, si se aplazaba un par de semanitas, sólo podía beneficiarnos. Pero luego aparecieron nuevas complicaciones: se acercaba la Navidad, había que decorar las casas, comprar los obsequios, y planear el festín de Noche Buena.

En fin, que no sé cómo la fecha quedó para enero. Aún así siguieron los reclamos: unas que se van de vacaciones, otras que comenzaban a trabajar en horario nuevo, etc. Tal vez la solución habría sido no presentarse, pero entonces ¿de qué habría servido practicar todo un año? Todo nuestro esfuerzo por ensayar todas esas coreografías habrían quedado en nada. No, la presentación tenía que ir...y se haría en enero. Ok, invitemos a todos a ir en enero.

Luego surgieron otros problemas, principalmente relacionados con el vestuario. Lamentablemente, nadie se había preocupado de ese pequeño GRAN detalle. Así que me ofrecí voluntariamente para hacerlo, pero al parecer las cosas no eran tan fáciles como yo pensaba. Me dediqué a dibujar dos ó tres bocetos de cómo pensaba que debían ir los trajes. Pero al mostrarles mi obra de arte, comenzaron las quejas de que los colores, que la forma, que a unas las haría ver muy flacas, que a otras muy gordas. Finalmente, tras muchas discusiones y caras largas, llegamos a un consenso.

Pero la historia no acaba ahí. Porque ahora venía la parte de decidir qué costurera nos haría los vestidos: algunas optaban por la más barata, otras por la más talentosa, otras por una que les era regalona, etc. Terminamos encargando vestidos a dos costureras distintas. Y nuevamente aparecieron reclamos: que por qué tenía que ir a dos lugares distintos a tomarme las medidas, que por qué no le pagábamos cada una independientemente, que debíamos hacer un fondo común y pagar todas juntas.

Ojalá la historia hubiese quedado ahí. Vinieron los ensayos "extra" y quedamos que serían en mi casa. Afortunadamente nadie reclamó por eso, ya que nadie más quería poner su hogar. Pero sí hubo disputas por los horarios. No quiero explicar en detalle lo que sucedió, pero digamos que asumí un papel de dictadora. Es increíble como una dictadura puede restablecer la paz, ya que desde entonces no hubo más disputas.

Desafortunadamente, a alguien se le ocurrió sugerir que debíamos pensar en qué peinado usaríamos todas. Yo tiré la toalla, no pienso pelear por cuál lado irá la partidura ¡que la dictadora sea otra! Luego seguramente vendrá la discusión sobre el maquillaje...total, que si tengo que ir con afro y nariz de payaso, me da igual. Lo que me importa es la danza, porque es mi arte, lo que yo hago y lo que me hace feliz. Porque ya no importan los detalles externos, sino esa sensación endógena en la que me transformo en un haz de movimiento que transmite emociones hacia los demás. Eso es el flamenco, y el flamenco es mi vida.

martes, enero 01, 2008

Año nuevo, vida nueva.

Publicado por V. en 10:12 a. m. 0 comentarios
MIS PROPÓSITOS PARA EL 2008

No hay nada peor que empezar un año sin tener metas claras que alcanzar para el fin de año. Sé que es muy extraño comenzar algo pensando inmediatamente en su final, pero es bueno estar organizada. Al tener propósitos, aún si estos no se cumplen, de alguna manera de se puede enfocar y dar un sentido a la vida.

Entonces...¿qué planes tengo para el transcurso de mi breve y sútil existencia durante este año?

Mmm...veamos:

1) Cumplir los propósitos que me proponga...o al menos intentar cumplirlos...o tener presente que alguna vez tuve propósitos en mi vida.

2) Abstracto, pero importante - ser feliz y compartir mi felicidad con las personas que amo.

3) Cumplir con mis obligaciones básicas, impuestas y auto-impuestas: estudios, trabajo, hobbies...etc.

4) Pase lo que pase, tengo que PASARLO BIEN.

5) Irme de intercambio, aprovechar el intercambio, disfrutar el intercambio.

6) Aprender al menos una docena de cosas nuevas (y preferentemente buenas o útiles).

7) Pasar tiempo de calidad con mi familia y amigos.

8) Ser un poquito más humilde y auto-crítica.

9) Mejorar...definitivamente mejorar.

10) Terminar el año con la grata satisfacción de saber que de alguna manera u otra crecí y me estoy superando.


Seguramente miles de otros propósitos irán surgiendo durante el año, pero por lo menos diez es un número bastante prudente y acertado para comenzar. Para mí, este 2008 promete ser un gran año, con ciertas dificultades prácticas, es cierto, pero también un año de grandes desafíos. Por ejemplo, irme de intercambio significa que por primera vez viviré sola, bajo mi propia resposabilidad y tutela. También representa un gran cambio en mi estilo de vida, ya que siempre he vivido junto a mi numerosa y aclanada familia. Este año me he prometido asumir un rol protagónico en mi diario vivir y no el papel secundario al que me había remitido. Y si lo pensamos así: ¿qué es mejor que un nuevo año para comenzar llena de optimismo e iniciativa?
 

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