lunes, diciembre 16, 2013

Por qué Río

Publicado por V. en 8:00 p. m. 1 comentarios
Sin duda que la decisión de venir a Río fue un tanto sorpresiva. No sólo para mi familia, que de repente se enteró que estaría abandonando el país en menos de 15 días, no sólo para mis amigos, que vieron cómo mi fiesta de cumpleaños sería también una fiesta de despedida, sino también para mí.

La pregunta inevitable fue entonces el POR QUÉ. ¿Por qué decidir abandonar todo tan de improviso? ¿Por qué tan pronto, sí hace pocos meses que habías regresado de tu año en Argentina?

La verdad es que hay varios factores que influyeron en mi decisión, pero fue UNO en particular el que gatilló mi "fuga": la horrible sensación de estar atrapada en una vida que no era la mía. La necesidad inminente de encontrar un espacio PROPIO, en donde pudiera encontrarme conmigo misma y tuviera el lugar necesario para simplemente SER.

Estaba cansada de esa sonrisa de Mona Lisa que ni yo misma me creía. En las fotografías de los últimos meses veía a una impostora que posaba sonriente junto a mi familia y amigos. Pero con el tiempo esa sonrisa se había desgastado hasta convertirse en una horrible mueca que pedía auxilio secretamente . Me odiaba por cada vez que mentía ante la simple pregunta de "¿cómo estás?" y yo respondía casi por inercia "¡feliz!", creyendo que si tal vez lo repetía muchas veces entonces se haría realidad.

Llevaba meses aguantando el llanto, buscando diversas maneras de esquivar el encuentro con esa emoción contenida. Hasta que finalmente tuve que aceptar que no, yo no era feliz. Y que esa chica antaño alegre y sonriente ya no existía más. Lo que quedaba ahí era la crisálida abandonada, sólo que en vez de convertirme en mariposa había vuelto a ser larva.

Buscaba, desesperada, una solución a esa infelicidad tan grande, sin embargo todos mis esfuerzos no tenían mayor resultado. Finalmente, me rendí, y decidí dejarme llevar por la corriente en vez de seguir luchando. Increíblemente, fue esa la mejor solución: como un rompecabezas, todas las piezas se fueron acomodando hasta que todo delucidó cuando recibí la noticia de que estaba contratada para trabajar en Brasil.

Debo admitir que soy una de esas personas que cree que TODO SUCEDE POR ALGÚN MOTIVO. No existen los hechos azarosos, sino que todo ocurre en el momento y lugar correctos, y vamos conociendo a las personas más indicadas para acompañarnos en ciertos tramos del camino. Ese es el plan de Dios: el plan más perfecto que pueda existir para nuestras vidas, sólo que hay momentos en el que no logramos entenderlo bien y aceptarlo, y por eso sufrimos.

Hoy me río sola cuando pienso: "¿cuántas veces no le pedí a Dios que me ayudara a volver a ser feliz?" A recuperar esa risa que viene del estómago, que cuando se tiene en sobredosis da dolor de panza. Y aquí estoy, en una ciudad que se llama "RÍO".

Y es este el verdadero motivo por el que decidí dejar a mi Chilito querido y venir a Brasil: quiero y necesito (re) aprender a ser FELIZ.

Me parece que Río es el lugar perfecto. Nunca había conocido personas que pudieran ser tan alegres y felices. Y la verdad es que, inmersa en la increíble belleza natural de esta ciudad, me siento plena y vibrante y pienso "¡realmente no se necesita nada para ser feliz!".

Ante la maravillosa vista de un radiante mar azul por delante, y frondosas montañas verdes por detrás, es que cierro mis ojos bajo el cálido sol y me digo: "Sí, definitivamente estás en el lugar correcto". 

 
 

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