lunes, julio 05, 2010

Aires de Renovación

Publicado por V. en 6:43 p. m. 1 comentarios
Me levanté ese día jueves con ánimos de comenzar una nueva vida. Esto lo sé porque cada vez que necesito un nuevo comienzo me dan unas ganas increíbles por limpiar y ordenar el armario: ¡Afuera lo viejo! ¡Hay que abrir espacio para lo nuevo! Lo divertido es que no tengo nada nuevo que poner en el armario. Hace meses que no voy de compras. Sin embargo este anhelo de renovación es más bien espiritual. Por lo tanto no necesito un vestido nuevo para sentir el cambio.

Yo sé que la primavera está a años luz de siquiera asomarse por la ventana, pero mi alma ya está agotada del invierno y por lo mismo se embarca en busca de nuevas aventuras. Entonces compré un boleto de avión. ¿A dónde? ¡No importa! Hace tiempo que mi espíritu busca una fuga, un espacio donde poder expandirse y liberarse de esta opresión que cada vez me aprieta más el pecho. Lo dije el otro día: ¡quiero gritar! ¡Quiero correr, correr muy, muy lejos! El destino no importa, es la marcha la que apremia.

Desesperada buscaba posibles salidas: ¿a dónde me voy? Y mi vocecita interior chillaba entusiasta: ¡A EE.UU! ¡Por favor! ¡Vamos a Estados Unidos! Pero la triste realidad es que a pesar de lo mucho que me gustaría reunirme con mis gringuitos, mi situación financiera actual ni siquiera me permite soñar con ello. (Mentira, porque soñar es gratuito. Y mi corazón sueña cada día con pisar nuevamente esa tierra de libertad). El punto es que, analizando mis posibilidades, decidí emprender el vuelo con rumbo a Buenos Aires.

Es cierto que un viaje implica una serie de preparaciones en cuanto a equipaje, planeación de actividades, etc. Pero nada de esto me importa. Quiero volar, quiero escapar, correr, liberarme...¡quiero saltar al vacío y dejar todo atrás! Desprenderme por completo de las amarras, ser libre y respirar; dejar esta sensación de estar ahogada.

Es por esto que cada día, al despertar, observo con detenimiento el pasaje que yace sobre mi velador y pienso con fruición en el sinnúmero de aventuras que allí me esperan. La Ciudad de los Buenos Aires...¡qué mejor elección para un nuevo respiro!



domingo, marzo 21, 2010

Terremoto del Corazón

Publicado por V. en 11:55 a. m. 1 comentarios
El terremoto llegó a Chile bramando cuan Julio César a todo pulmón: "vini, vidi, vinci". Bastó una gran sacudida de tierra para que los chilenos nos diésemos cuenta que no podemos tomar la vida for granted. Y es que, a decir verdad, nuestro pequeño mundo quedó más revuelto que un par de huevos sobre una ardiente sartén a la hora del desayuno. Definitivamente, despertamos con "la vida patas arriba". Y aunque la catástrofe se posicionó unos cuantos miles de kilómetros más al sur de Santiago, varios santiaguinos tuvieron que arreglárselas para sobrevivir sin agua, luz e incluso algunos estuvieron sin casa durante los primeros días post-sismo.
Mucho se ha hablado sobre las proporciones dantescas de la catástrofe, dando interminables descripciones sobre daños estructurales y los últimos cómputos de víctimas fatales. Y aunque agradezco profundamente a Dios por ayudarme a sobrevivir un terremoto sin siquiera un mínimo rasguño, comienzo a analizar los cambios un tanto más imperceptibles pero persistentes que se generaron en mi corazón.

Por una parte, comencé a cuestionármelo todo. TODO. Absolutamente TODO. ¿Realmente quiero ir a Alemania el 2011? ¿Por qué mejor no saco la pedagogía en Chile? ¿Y si me voy a hacer un master en EE.UU? ¿Qué es lo que realmente quiero hacer con mi vida? Todas estas interrogantes repalpitaron en mi cabeza durante los días que prosiguieran al terremoto siendo únicamente interrumpidos por llamados de amigos y familiares preguntando si todo estaba OK. Me atrincheré en mi habitación con radio en mano, pendiente a la lectura de noticias. Sentía una gran ansiedad por estar al tanto de todo. Ahora que todo parecía incierto, necesitaba de alguien que me explicara que era lo que realmente estaba sucediendo.
Fue así que horrorizada observé no sólo la devastación que el terremoto había causado en el territorio afectado, sino también en la psiquis de las personas. Todos andaban corriendo como locos de un lado para otros, la mirada fija, desplanzándose sin rumbo. Poco a poco comenzó a notarse la desesperación en la gente: la televisión mostraba terribles escenas de destrucción y saqueos que parecían acechar a la vuelta de la esquina. De alguna manera la TV fue capaz de acercarnos tanto a esa realidad que los santiaguinos comenzamos a creer que pronto se vendría el mismísimo Apocalipsis tan anunciado por Nostradamus. Aquellos que temían un posible desabastecimiento se abalanzaron sobre los supermercados comprando todo lo que encontraran a su paso; otros hicieron largas colas en las bencineras para recargar combustible como queriendo huir del peligro inminente; muchas tiendas permanecieron cerradas temiendo eventuales saqueos; la gente permaneció en sus casas, las calles estaban prácticamente desiertas.
¿Y yo? ¿Qué sería de mí? ¿Acaso vendría el Chapulín Colorado en mi socorro? Una vez pasada toda la psicosis post-terremoto, aprendí que mi vida es muchísimo más sencilla de lo que yo pensaba. Ante la amenaza de escasez y desabastecimiento comencé a restringir mis necesidades a lo sumamente esencial. Desconecté todos los aparatos electrónicos que me eran prescindibles, y fui redescubriendo antiguos placeres, como la humilde la lectura de un libro a la sombra de la copa de un árbol. De no tener mis audífonos pegoteados a las orejas, comencé a descubrir los matices del silencio. Resucitaron viejas canciones de mi memoria y de mi garganta poco a poco fue floreciendo el canto.
Ya no necesitaba prácticamente nada. Estuve eternamente agradecida de la luz y el calor proporcionados por el Sol, y de noche me maravillaba ante la espectacular visión de la Luna y las estrellas en un Santiago a oscuras. Creo que por fin pude comprender y experimentar a cabalidad lo que Neruda quería expresar al decir "y en el firmamento titilan azules los astros a lo lejos."
Pero lo más hermoso de toda la experiencia fue sentir la unidad que existe entre todos los chilenos. Por las calles de Santiago ya no deambulaban más extraños, sino hermanos que por medio de pequeñas acciones buscaban dar muestras de afecto fraterno. Fue así que se generaron impresionantes movimientos de voluntariado que generaron miles de toneladas en ayuda para los damnificados. Se abucheó a los saqueadores, y se aplaudió a los sacrificados voluntarios que entregaron sangre, sudor y lágrimas en beneficio de los más necesitados. En la brisa deambulaba ese sentimiento que gritaba "¡Fuerza Chile! Este es el Chile que queremos ver". Y el terremoto pasó más bien a ser una bendición que traía consigo la unificación de los sueños de miles de chilenos que para este 2010 esperaban celebrar un bicentenario que habría de marcar un nuevo comienzo: de esos que obligan a volver a los cimientos para nuevamente edificar sobre bases más sólidas.
Así también el terremoto afectó mi corazón: obligándome a regresar a las bases de mi existencia, para replantearme la vida por completo y resurgir con aires renovados hacia un futuro esplendoroso.

jueves, febrero 18, 2010

Hoy puede ser un gran día.

Publicado por V. en 8:15 a. m. 0 comentarios

Hoy desperté con una sonrisa en el rostro, convencida de que sería un gran día. Por mala costumbre me dirigí directamente a revisar el correo, y allí sorpresivamente encontré una carta de amor. ¿Qué mejor manera para comenzar el día? Era una carta sencilla, de pocas palabras pero muchos sentimientos...es increíble como una cosa tan simple puede cambiar el transcurso de tu vida. Tras leer la carta me senté y lloré. La leí varias veces entre lágrimas, pensando mucho en el chico que la escribió, y a quien tanto quiero. Él está lejos, muy lejos...sin embargo siempre logra hacerse presente por medio de pequeños detallitos que me recuerdan sobre los dulces momentos que vivimos juntos. Lamentablemente el destino nos ha jugado una mala pasada al distanciarnos, pero yo estoy convencida que algún día nos reencontraremos para estar juntos por siempre.

Tras este emotivo reencuentro epistolar me dispuse a realizar mi rutina diaria, cuando al mirar por la ventana me di cuenta de que el sol me alumbraba con un fulgor especial, envolviéndome en todo su calor, haciéndome sentir el cariño de Dios Padre en todo su esplendor. Las rosas estaban más rojas, el pasto era más verde...y yo, yo estaba en éxtasis. Estoy convencida de que a partir de hoy todo será mucho mejor, porque "hoy puede ser un gran día, y mañana también".


jueves, febrero 11, 2010

Lo bueno y lo malo.

Publicado por V. en 12:19 p. m. 1 comentarios
Cual fénix resucitando de entre mis cenizas para integrarme nuevamente a la blogósfera, esta vez consciente de que el 2009 fue para mi un año de constante aprendizaje, de altos y bajos, penas y alegrías; un año difícil pero gratificante al fin y al cabo. Probablemente este último año he tenido más experiencias que las que haya vivido en toda mi vida y es por esto que me sorprende no haber hecho un análisis de mis vivencias a modo de rescatar lo bueno y deshacerse de lo malo. Desenpolvo entonces el baúl de mi memoria a modo de registrar mis recuerdos:

Definitivamente el plano en que más me desarrollé durante el 2009 fue en lo amoroso. Tuve la suerte de encontrar muchas personas en mi camino: algunas que dejaron cálidas huellas, otras que penetraron mi corteza dejando marcas aún en proceso de cicatrización. Aprendí que el amor es muy distinto al romanticismo, y que el romanticismo es distinto del erotismo; pero que de alguna manera todos estos están ligados dentro de una relación. Fue un aprendizaje lento y doloroso, en el cual cometí muchísimos errores...sin embargo, de nada me arrepiento puesto que gracias a ellos hoy soy una mujer más sabia.

En el ámbito laboral, aprendí a conocer mejor mis habilidades y sacar mayor provecho de ellas. Ingresé a AIESEC, organización que me ha permitido explorar mi potencial y desarrollarlo de maneras que nunca creí posibles. Hoy me veo convertida en una mujer más fuerte y decidida, con convicciones claras y dispuesta a construir un mundo mejor. También he aprendido a trabajar en equipo, ya que esto de la escritura siempre lo coloca a uno en una posición un tanto solitaria, de observadora externa. Es por ello que quizás tenía mi blog tan abandonado, ya que me atreví a levantarme de mi escritorio y salir a la calle en busca de experiencias reales, con personajes de carne y hueso, donde el sueño y las ilusiones tienen límites proporcionados por la realidad.

Y por último, el 2009 no estuvo marcado por viajes como lo fue el 2008 para mí, pero sí por relaciones interpersonales. Conocí mucha gente nueva, de todos los rincones del mundo, hice muchos nuevos amigos que se ganaron un rinconcito en mi corazón y que han aportado a convertirme en una mejor persona.

Este 2010 ha comenzado en una ebullición de actividad, con muchos nuevos desafíos por delante y con nuevas amistades que prometen ser para toda la vida. Espero que a fines de año pueda hacer un balance positivo, tanto ó más que el 2009.



 

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