viernes, agosto 31, 2018

Inside Out

Publicado por V. en 6:27 a. m. 0 comentarios
In 2017 I joined Toastmasters, the international organization that empowers its members to become better leaders and communicators.

I have already completed my Competent Communicator program, and now I am a beginner in the Pathways system. Pathways is an online platform that provides interactive content and tools to develop leadership and communicational skills.

I will be publishing my speeches here. I hope you enjoy them.

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Project 1:   "THE ICE-BREAKER"

Title: "Inside Out"


Good evening, fellow Toastmasters and guests,

It is with great pleasure that I stand on this stage to deliver my Ice-Breaker once again. My first Ice-Breaker was entitled “Memories” and it focused on three key memories that I thought had helped me grow into the person I was at that time. But although it has only been a year and a few months since then, I feel like I have changed so much. Hence, I decided it was better to prepare a different speech, although the subject is the same: me.

Let me ask: How many of you have watched Disney Pixar’s movie “Inside Out”?

Well, in that movie we are able to go inside the mind of a teenage girl. Many of you may think that I’m a very extroverted and outgoing person, but in reality there goes a lot more in my mind that what you can see. So come with me into the crazy world inside Valentina’s mind...



Just like in “Inside Out” there is a main control center led by my emotions. There is sadness, joy, fear, disgust and anger. Looking through my life, I think my control center has been mainly led by happiness, but there is also a lot of fear. Fear of missing out, fear of getting “old”…and not in the sense of ageing, but in the sense of getting stuck in life and not going after my dreams. I have such a big fear of getting into the comfort zone, which is so dangerous, because it is so…well, comfy. So I always try to push myself into trying new things. Meeting new people. Visiting new places. Learning new languages.

So now, let’s talk about the “personality islands”. In the movie, these are the pillars that define your personality. I think in my case there are three main pillars: Family, Friendship and Languages.





Family is one of my core values. I just can’t think of any time in my life in which I didn’t have the full support of my family. Even at some very hard times, when I was planning to leave Chile, and although everyone was sad of seeing me go, they all contributed in everything they could. Now I have a new family, with my husband. It’s been hard cutting the umbilical cord, but now I feel more used to it. I come from a huge and very close family. My husband comes from a smaller and not so attached family. But now we have the opportunity to build our own family, just the way we want it, with all the seasonings we choose. It’s going to be very special, with a mix of Chilean and Brazilian spices. By the way, just in case you were wondering, no…I’m not pregnant. But I want to have children, in the future.

In the second place I chose friendship, as my second pillar. I have many acquaintances all around the world, I lost count on how many different nationalities. I specifically said “acquaintances” because you can know many people but, are they really your friends? I have very few friends, to be honest, but they are GREAT friends. I know I can always count on them. They have been there with me in the good and the bad times, and for me that’s the biggest proof of a true friendship. Especially in the bad times.

And last, but not least, I chose languages as the third pillar of my personality. Why languages? Well, I didn't choose "work" as one of my pillars because if you choose a job you love, you don't have to work a day in your life. Languages are my passion. It is what I do every single day, and I love it. Teaching languages and learning languages. This is actually how I’ve met most of my friends. It is the way I earn my living. It is what brought me here in the first place. To deliver, once again, a short introduction about myself trying to improve my communication skills.

As I said. I am not the same person who presented her ice-breaker a year ago. One year ago I talked about my memories, memories I had lived once upon a time in a far away land called Chile. I was so nostalgic, so melancholic. But today I prefer to live in the present. I am not “the Chilean girl” anymore. I am a new creature, a combination of what I brought with me from Chile, my foundations, and what I have built here in Brazil. I am a collection of memories and emotions, that are constantly changing and evolving, always working on self-improvement.

It’s been a long journey, and it has been totally worth it. Thank you so much for listening. I hope you liked this short trip inside my head.

This is my story. This is me, inside out.

miércoles, febrero 10, 2016

Proyectos 2016

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Es imposible comenzar el año sin una serie de proyectos en mente. Anualmente siempre me había dado la tarea de ponerlos en papel, creando la famosa "lista de las resoluciones para el nuevo año". Y bueno, dicen que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces (o más) con la misma piedra, y como Albert Einstein dijo que era locura aplicar la misma solución buscando un resultado diferente, decidí...(*aumenta el suspenso y la expectación*)...¡CAMBIAR!

Tomando en cuenta que se necesita repetir un comportamiento durante al menos 21 días para que éste se convierta en hábito, he decidido adoptar una nueva estrategia que busca desarrollar mi sentido de disciplina. Por ello, busco concentrarme en un comportamiento en particular al cual debo dedicarme durante al menos 21 días (aunque en mi caso necesito de por lo menos 1 mes), hasta que éste pase a formar parte de la planilla de mis actividades habituales. Créanme: he comprobado empíricamente que SÍ FUNCIONA.

El primer experimento comenzó el año pasado con el gimnasio. Creo que ya había pagado 2 o 3 subscripciones anuales sin lograr realmente comprometerme al cultivo de un físico escultural. Bueno, no digamos que hoy en día luzco igual a una sílfide, pero por lo menos ya no soy el ser eternamente sedentario, habitante de mi cama y mi sofá. Al menos ahora soy un ser bastante más activo y saludable. Voy por lo menos 3 veces por semana y cumplo rigurosamente con mi rutina de ejercicios. Y la verdad es que, mirando hacia atrás, no puedo creer lo mucho que he evolucionado. Al principio a penas conseguía CAMINAR por 10 minutos en la estera, y hoy ya hago corridas de hasta 60 minutos. Probablemente los expertos en el tema me dirán que no es la gran cosa, pero ¡hey! no vengan a ningunearme mis pequeñas grandes conquistas personales.

Es así que ahora me he propuesto retomar la escritura por medio de pequeños ejercicios. El primero ha sido volver a escribir un diario, actividad que no realizaba desde mi adolescencia. Viendo un documental, me enteré que la Reina Victoria I de Inglaterra escribía por lo menos unas 2.500 palabras todos los días. Considerando que actualmente mi cabecita no está en condiciones de producir 2.500 palabras diarias sobre algún tema que valga la pena tratarse, he preferido comenzar de a poco (el equivalente a los 10 minutos de trotecito inicial cuando comencé a ir al gym) sin ponerme un mínimo de extensión. Tampoco me he propuesto escribir en mi diario todos los días, pero sí al menos una vez por semana. La receta es que, a penas veo que hay una idea que empieza a reiterarse en mis pensamiento, lo mejor que puedo hacer es analizarla sobre el papel. Este ejercicio se llama "journaling", y busca dejar fluir los pensamientos y la creatividad. Científicos dicen que escribir diariamente incluso ayuda a vivir más y mejor. Más adelante podré contarles sobre los efectos que haya tenido en mi vida.

Por otra parte, he retomado este blog (¡el pobrecito ha estado abandonado desde 2014! ¡Oops!) y también he creado uno nuevo, que trata sobre un tema que me fascina: comparaciones sobre mi vida en Río y mi vida en Chile. Hay ciertos temas y diferencias culturales que todavía no logro entender del todo, y espero que este nuevo espacio me ayude a trabajarlo. Si les interesa, pueden verlo en http://chilenacarioca.blogspot.com

Y como dicen que el que mucho abarca, poco aprieta, quiero limitarme a estos tres ejercicios, de forma continua y a la vez intermitente. Hay temas que son únicamente para mi diario, hay otros que quiero compartir en este blog, y hay otros que van directamente para Chilena Carioca. Mi amiga Nicole (www.viajandolento.com) dice que no me voy a dar ni cuenta cuando ya haya escrito un libro...¡vamos a ver! La motivación y el optimismo nunca me han fallado.

Otro proyecto en paralelo, y que fue en parte lo que me inspiró a retomar la escritura, fue querer leer 1 libro por mes. En la universidad me tocaba leer por lo menos 1 libro por semana, pero claro, en esa época era lo único a lo que me dedicaba. Ahora que tengo otros deberes y actividades, volveré al ritmo escolar. Un libro por mes, escribir por lo menos tres veces por semana, me parece una meta sumamente realizable.

En enero mi libro a leer fue "Mi País Inventando" por Isabel Allende. Fue ese libro que me inspiró a escribir "Chilena Carioca". Encontré que la Isabel podía explicar las cosas de forma tan simple, que me atreví a pensar que yo podría hacerlo también. Claro que ella vive en Estados Unidos, y anteriormente en Venezuela, por lo que yo tendré otras cosas para contar. También hay muchos temas en los que estoy en desacuerdo en su percepción sobre la idiosincrasia chilena, pero bueno, eso podría ser tema para otro post.

Por ahora me mantengo entusiasmadísima y completamente enfocada en estos proyectos. En 21 días más les cuento cómo me fue...¡crucen los dedos por mí!



lunes, octubre 27, 2014

Conversión

Publicado por V. en 6:04 p. m. 0 comentarios
Hoy quiero confesarme. Tengo algo muy importante (y quizás también cursi) que declarar: he vuelto a creer en el Amor. Definitivamente no fue un proceso fácil, por eso he decidido compartir el testimonio de mi conversión.

Hace poco menos de un año celebraba el casamiento de uno de mis amigos: el primero en casarse. Paradójicamente, en mi mesa conversábamos con una de mis mejores amigas sobre nuestro completo desinterés por el matrimonio. Tras una agitada conversación, la conclusión era clara: en este mundo no existen hombres que tuvieran la paciencia para aguantarnos nuestras "mañas". Nosotras queremos viajar cuando se nos plazca, vivir en diferentes países, escribir, enfocarnos en nuestra carrera. Y por eso, nuestra elección de vida es completamente incompatible con el matrimonio, que tarde o temprano termina amarrándote y apartándote de tus sueños...¿verdad? Hoy no podría volver a afirmar lo mismo, pues conocí a alguien que yuxtapuso todos estas convicciones.

Debo admitir que siempre fui bastante escéptica respecto a la existencia del amor romántico. Tal vez esto pudo deberse a la temprana percepción de que el amor era algo peligroso y doloroso. 

Tenía 4 años cuando mis padres se separaron. Lo recuerdo lúcidamente: era de noche, y mi padre armaba su maleta. Entusiasmada, corrí a buscar un par de calcetines y pregunté: "¿vas a ver a la abuelita Fidela?". Él me miró enternecido y con los ojos vidriosos: "no, corazón, voy donde la abuelita Juana." Algo perpleja, agregué: "¡Ahhh...! ¿Puedo ir contigo?", al mismo tiempo que colocaba mis calcetines dentro de su maleta. Mi padre tomó mis calcetines y los puso sobre la cómoda. Con un nudo en la garganta me contestó: "no hijita, este viaje lo tengo que hacer solo."

Al día siguiente mi papá ya no estaba, y fue entonces que aprendí una nueva palabra: "separación". Con el tiempo esta palabra se convirtió en un estigma, pues no era una palabra aceptable en la conservadora sociedad católica en la que me tocó crecer. La separación significó que cada año yo tenía que celebrar dos cumpleaños, dos Navidades y dos Pascuas. Este fue quizás el lado bueno, pues tengo el doble de recuerdos felices de infancia que una persona promedio. Pero también significó que la palabra "Papá" pasó a ser tabú en mi casa, pues el sólo pronunciarla frente a mi madre le provocaba mucha rabia y dolor.

Me enseñaron que los hombres eran egoístas e irresponsables. Me enseñaron que sólo las tontas se enamoran, y que si quería llegar a ser alguien en la vida, mejor me concentrara en mis estudios. No en andar pololeando. No en andar buscando algún niño bonito que me quisiera. Ni hablar de andar moviéndole el poto a un tipo para que después me hiciera la guagüita. No. Eso no era para mí. Yo tenía que aprender a ser fuerte e independiente.
Y por eso yo siempre me esforcé en ser la estudiosa, la trabajadora, la responsable. Quería ser la estrella y el orgullo de mi familia.

Quizás fue esta convicción inherente la que me mantuvo soltera y desemparejada durante casi todos los años de mi vida. Si bien conocí algunos muchachos simpáticos y buena onda por el camino, al poco tiempo les iba encontrando defectos imperdonables y terminaba dejándolos ir.

Hasta que un día lo conocí a él. De sólo darle una ojeada había decidido que sólo seríamos amigos. Me pareció un tipo sumamente dulce y simpático, pero nada más. Esa noche llovía, y mucho. Me ofreció acompañarme hasta la puerta de mi casa, como un caballero, para asegurarse que llegase sana y salva. Esa misma noche él me dio un beso de buenas noches, y desde entonces no nos separamos nunca más.

Estoy enamorada de un hombre que admite haberse enamorado perdidamente de mi sonrisa. Dice que me veo mucho más linda cuando estoy feliz. Dice que nunca antes conoció a una mujer que fuera bella e inteligente a la vez. Dice que soy la mujer de sus sueños, y yo le creo. Quiere recorrer el mundo conmigo y quiere que juntos cumplamos nuestros sueños. No sólo me aguanta mis "mañas", sino que le encanta complacerme en mis caprichos. Me aplaude mis virtudes y me motiva a superarme en mis defectos. No siempre estamos de acuerdo en todo, pero él sabe llevar un buen argumento. Él es muy cariñoso y respetuoso conmigo, y me hace reír muchísimo. Pero por sobre todas las cosas, él me entrega su corazón por completo y me hace sentir sumamente amada. Y viendo que poco a poco él ha deshecho todos mis prejuicios...¿cómo no lo voy a amar?

lunes, diciembre 16, 2013

Por qué Río

Publicado por V. en 8:00 p. m. 1 comentarios
Sin duda que la decisión de venir a Río fue un tanto sorpresiva. No sólo para mi familia, que de repente se enteró que estaría abandonando el país en menos de 15 días, no sólo para mis amigos, que vieron cómo mi fiesta de cumpleaños sería también una fiesta de despedida, sino también para mí.

La pregunta inevitable fue entonces el POR QUÉ. ¿Por qué decidir abandonar todo tan de improviso? ¿Por qué tan pronto, sí hace pocos meses que habías regresado de tu año en Argentina?

La verdad es que hay varios factores que influyeron en mi decisión, pero fue UNO en particular el que gatilló mi "fuga": la horrible sensación de estar atrapada en una vida que no era la mía. La necesidad inminente de encontrar un espacio PROPIO, en donde pudiera encontrarme conmigo misma y tuviera el lugar necesario para simplemente SER.

Estaba cansada de esa sonrisa de Mona Lisa que ni yo misma me creía. En las fotografías de los últimos meses veía a una impostora que posaba sonriente junto a mi familia y amigos. Pero con el tiempo esa sonrisa se había desgastado hasta convertirse en una horrible mueca que pedía auxilio secretamente . Me odiaba por cada vez que mentía ante la simple pregunta de "¿cómo estás?" y yo respondía casi por inercia "¡feliz!", creyendo que si tal vez lo repetía muchas veces entonces se haría realidad.

Llevaba meses aguantando el llanto, buscando diversas maneras de esquivar el encuentro con esa emoción contenida. Hasta que finalmente tuve que aceptar que no, yo no era feliz. Y que esa chica antaño alegre y sonriente ya no existía más. Lo que quedaba ahí era la crisálida abandonada, sólo que en vez de convertirme en mariposa había vuelto a ser larva.

Buscaba, desesperada, una solución a esa infelicidad tan grande, sin embargo todos mis esfuerzos no tenían mayor resultado. Finalmente, me rendí, y decidí dejarme llevar por la corriente en vez de seguir luchando. Increíblemente, fue esa la mejor solución: como un rompecabezas, todas las piezas se fueron acomodando hasta que todo delucidó cuando recibí la noticia de que estaba contratada para trabajar en Brasil.

Debo admitir que soy una de esas personas que cree que TODO SUCEDE POR ALGÚN MOTIVO. No existen los hechos azarosos, sino que todo ocurre en el momento y lugar correctos, y vamos conociendo a las personas más indicadas para acompañarnos en ciertos tramos del camino. Ese es el plan de Dios: el plan más perfecto que pueda existir para nuestras vidas, sólo que hay momentos en el que no logramos entenderlo bien y aceptarlo, y por eso sufrimos.

Hoy me río sola cuando pienso: "¿cuántas veces no le pedí a Dios que me ayudara a volver a ser feliz?" A recuperar esa risa que viene del estómago, que cuando se tiene en sobredosis da dolor de panza. Y aquí estoy, en una ciudad que se llama "RÍO".

Y es este el verdadero motivo por el que decidí dejar a mi Chilito querido y venir a Brasil: quiero y necesito (re) aprender a ser FELIZ.

Me parece que Río es el lugar perfecto. Nunca había conocido personas que pudieran ser tan alegres y felices. Y la verdad es que, inmersa en la increíble belleza natural de esta ciudad, me siento plena y vibrante y pienso "¡realmente no se necesita nada para ser feliz!".

Ante la maravillosa vista de un radiante mar azul por delante, y frondosas montañas verdes por detrás, es que cierro mis ojos bajo el cálido sol y me digo: "Sí, definitivamente estás en el lugar correcto". 

 

sábado, agosto 25, 2012

El Regreso de "La Voz"

Publicado por V. en 2:36 p. m. 1 comentarios
Decidí darle una nueva oportunidad. No podría haberla silenciado por más tiempo. Esa voz interior que, inquieta, buscaba acompañar con su narración cada uno de los instantes de mi vida. Me seguía a todas partes, como una sombra, no me dejaba tranquila, ya no susurraba, sino que me gritaba al oído...¡QUIERO SALIRRR! ¡DÉJAME HABLARRR! ¡OYE, TÚ! ¿QUE ACASO NO ME ESTÁS ESCUCHANDO? ¡QUIERO HABLAR! ¡NECESITO HABLAR!

Y bueno, aquí está...hablando una vez más. Ya respira un poco más tranquila. Al principio salió a borbotones, derramando palabras por doquier. Sufrió un ataque de verborrea. Lo que había comenzado como una gotera, se convirtió una cascada de pensamientos y sentimientos que escapaban con propulsión a chorro.

Cuando ya no pudo más, y tomó aire para descansar, le tiré la pregunta... "¿oye, y qué era eso tan importante que me querías decir? ¿eso que tanto te has quejado que no te permitía expresar? A ver niñita, suéltalo rápido mira que no tengo mucho tiempo..."

"¿¡Tiempo!?" --me respondió exaltada. "¡Si no fuera por mí, ni tendrías noción del tiempo! ¡Nada te importarían los días, los minutos, ni las horas! ¡Y a mí me vienes a hablar de tiempo!".

Me di cuenta que andaba demasiado exhaltada y que era mejor calmar los ánimos. "Bueno, está bien...tienes razón, hace mucho tiempo que no conversamos, ¿de qué te gustaría hablar?" Y le sonreí dulcemente, pensando en todos los bellos momentos que he compartido junto a ella: desde los más tiernos años de la infancia, hasta el día de hoy. Es una amiga incondicional, de esas que siempre te acompañan, tanto en las buenas como en las malas.

"Sólo quería que me dediques un tiempo", me dijo. "Extraño los días en que tan sólo con sonreírte ya sacabas un trocito de papel y comenzabas a garabatear mis palabras. Me encantaba jugar con la tinta y a veces hacer travesuras en los márgenes...esos dibujitos tan divertidos que hacíamos, ¿recuerdas?"

Y entonces me remonté a los días estivales en que, escondidas entre las hortensias de la abuela, juntas imaginábamos grandes aventuras que luego poníamos sobre papel. La esencia floral que emanaba de las hojas aromatizadas de mi "diario de vida"...¡cómo olvidarlo! Los diseños en tono pastel que decoraban la papelería, la tinta color púrpura de lápices coronados por una cabeza de Hello Kitty...

Entonces nuestras historias eran todas color de rosa, sobre princesas que encontraban al amor de su vida, y unicornios azules que tenían poderes telepáticos de comunicación. Con el tiempo nos fuimos poniendo más serias y graves, nos interesaba profundizar sobre diversos aspectos de nuestra vida cotidiana, expresando nuestras opiniones sobre esto y aquello. ¡Qué buenos tiempos! 

Y hoy me la encontraba una vez más, flaca y demacrada, llorando a gritos, rogándome que la escuchara. ¿Qué más podría hacer? Una vieja amiga en busca de ayuda...
Simplemente, y en un gesto de auténtico arrepentimiento, la abracé. ¿Cómo pude haberla ignorado? ¿Abandonarla así durante tanto tiempo?

Y fue así, que comenzó "El Regreso"...y aquí estamos, escribiendo.



miércoles, octubre 26, 2011

Magic Perfume

Publicado por V. en 8:56 p. m. 0 comentarios



What's that smell I smell on you?
Is it magic perfume?
'Cause I swear to God,
You smell just like Christmas
To me

Yeah, well you
Are my christmas tree
You mean everything to me
You mean everything to me

And you are my shooting star
If you shoot me in my heart
Then I'll fall apart

You pick me up when I am down
You pick me up off the ground

And I don't know if it's such a good idea
'Cause you're way down there and I'm way up here ya...
You have really long arms
So why don't you use them to hold me tight?


[By Charlyne Yi]

martes, octubre 25, 2011

Tire Swing

Publicado por V. en 10:57 a. m. 0 comentarios
[Extract]


'Cause I like to be gone most of the time
And you like to be home most of the time
If I stay in one place I lose my mind
I'm a pretty impossible lady to be with.

Now I'm home for less than twenty-four hours
That's hardly time to take a shower
Hug my family and take your picture off the wall
Check my email, write a song, and make a few phone calls
Before it's time to leave again
I've got one hand on the steering wheel
One waving out the window
If I'm a spinster for the rest of my life
My arms will keep me warm on cold and lonely nights


[By Kimya Dawson]

jueves, octubre 13, 2011

All I Wanted...

Publicado por V. en 8:12 p. m. 0 comentarios
To lay my head on your chest; hand in hand, shoulder to shoulder.
To let you enter my world, tender kisses, a warm caress.

[I wanted you to read my signs]
But then, I realised...you didn't want to join this dance.

So here I am, lonely and sad;
Dry tears hiding in my smile.

Sweet goodbye, my love.

lunes, octubre 10, 2011

Peace.

Publicado por V. en 6:47 a. m. 0 comentarios
I just didn't like who I was becoming. It simply didn't feel real.
I'm good now. No more angry monster inside me.

domingo, junio 05, 2011

Contacto

Publicado por V. en 7:19 p. m. 0 comentarios
Es increíble descubrir las vueltas de la vida. Han pasado varios meses desde mi último post, pero hoy vuelvo a escribir porque ha sucedido algo que realmente amerita ser registrado. Últimamente he estado quejándome de mi falta de inspiración y creatividad para redactar las miles de líneas que faltan para finalizar mi tesis. Sin embargo, hoy me es muy fácil dedicarle estas líneas a una de las personas más importantes en mi vida: mi papá.

Había sido otro de esos días bien ajetreados, corriendo de un lado a otro, la casa llena de gente, sirviendo invitados, tratando de no sucumbir ante el cansancio. Derrepente llamó papá: "Hija, quiero verte". No fue necesario pensarlo dos veces: "Ok, nos vemos".

Tras informarle a mis amigos que debían desalojar mi casa dentro de 15 minutos comencé a preguntarme cuándo había sido la última vez que lo había visto. ¿El funeral de mi abuelito?
Habían pasando unas cuantas semanas desde que había derramado grandes lagrimones en Buenos Aires, al leer un email en que mi papá me recordaba que se había cumplido un mes desde su muerte. Entonces decidí que ya era tiempo: había que retomar la vida.

Lo saludé ante las miradas curiosas de mis amigos, que disimuladamente buscaban el rostro del eterno padre "ausente". Me subí al coche y me concentré en disfrutar del momento.

"¿A dónde vamos?"
"No sé papá, hay un café al que siempre he querido ir...¿vamos?"

No pudo ser una conversación más banal y ligera la que acompañó el café. Hasta hablamos del error que había cometido el gobierno al encargarle el diseño de la imagen país a una empresa extranjera, que jamás lograría captar a la perfección nuestra intrincada idiosincrasia.
Afuera llovía a cántaros.

Regresamos al auto. Hubo una pausa incómoda. Rugió el motor del vehículo con la ignición. Nos alejamos silenciosamente de nuestro punto de encuentro.

Nos detuvo una luz roja. Papá rompió el silencio: "Hija, quiero hablar contigo". Las palabras que prosiguieron en su discurso fueron sin precedentes: mi padre lloraba rogando mi perdón por todos los errores que había cometido conmigo, por todo el dolor que me había causado, por su ausencia.

Y lo más curioso es que mi corazón no podía encontrar siquiera una cosa que hubiera que perdonar. Simplemente, mi corazón nunca guardó rencores. Le tomé la mano y lo miré a los ojos; nuestras almas se conectaron y nuestros labios hablaron de todo: desde el día en que decidió abandonar la casa, hasta el imaginario día en que me encaminaría hacia el altar en el día de mi boda.

"Hija, nadie ni nada nos obliga a ser perfectos ni a cumplir con las expectativas que otros tienen sobre uno. En mi eterna búsqueda por hacer felices a otros me olvidé de buscar mi propia felicidad. Por favor, no cometas mi mismo error."

Me sonreí de sólo pensar en lo parecidos que somos. Dos gotas de agua. Bien podrían ser esas mis palabras dentro de 30 años. Guardé ese consejo como un tesoro. Y yo que tanto me había quejado de la falta de consejo parental, y aquí estaba recibiendo una sobredosis.

"Lo mejor que puede pasarnos en la vida es equivocarnos. Errar nos hace humanos, errar nos ayuda a vivir. Darnos cuenta de nuestras propias limitaciones nos hace disfrutar de las cosas simples de la vida. Y al final son las cosas simples las que más importan, las que más nos hacen felices".

[Las cosas simples. Disfrutar de una sonrisa, cantar, bailar, reír, soñar. Simple. La felicidad es simple, es uno mismo quien lo hace complicado.]

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Es imposible poder registrar todas las palabras que intercambiamos, quizás porque tampoco quiero hacerlo. Las palabras de mi padre son mi tesoro, y yo sabré con quién compartirlas.
Sólo quisiera confesar mi eterna gratitud a la vida. Algunos lo llaman Dios, otros lo llaman Amor, pero sin importar Su Nombre siempre aparece en mis momento de máxima debilidad. Cuando pienso que ya no puedo más, ahí está para acompañarme y darme aliento: Dios, que es amor, se manifiesta a través de las personas que quiero, y que me aman, para darme fuerza. Así, nunca estoy sola.

[Una Conversación Con Mi Padre]

¿Podría estar más agradecida de las cosas simples de la vida?

lunes, julio 05, 2010

Aires de Renovación

Publicado por V. en 6:43 p. m. 1 comentarios
Me levanté ese día jueves con ánimos de comenzar una nueva vida. Esto lo sé porque cada vez que necesito un nuevo comienzo me dan unas ganas increíbles por limpiar y ordenar el armario: ¡Afuera lo viejo! ¡Hay que abrir espacio para lo nuevo! Lo divertido es que no tengo nada nuevo que poner en el armario. Hace meses que no voy de compras. Sin embargo este anhelo de renovación es más bien espiritual. Por lo tanto no necesito un vestido nuevo para sentir el cambio.

Yo sé que la primavera está a años luz de siquiera asomarse por la ventana, pero mi alma ya está agotada del invierno y por lo mismo se embarca en busca de nuevas aventuras. Entonces compré un boleto de avión. ¿A dónde? ¡No importa! Hace tiempo que mi espíritu busca una fuga, un espacio donde poder expandirse y liberarse de esta opresión que cada vez me aprieta más el pecho. Lo dije el otro día: ¡quiero gritar! ¡Quiero correr, correr muy, muy lejos! El destino no importa, es la marcha la que apremia.

Desesperada buscaba posibles salidas: ¿a dónde me voy? Y mi vocecita interior chillaba entusiasta: ¡A EE.UU! ¡Por favor! ¡Vamos a Estados Unidos! Pero la triste realidad es que a pesar de lo mucho que me gustaría reunirme con mis gringuitos, mi situación financiera actual ni siquiera me permite soñar con ello. (Mentira, porque soñar es gratuito. Y mi corazón sueña cada día con pisar nuevamente esa tierra de libertad). El punto es que, analizando mis posibilidades, decidí emprender el vuelo con rumbo a Buenos Aires.

Es cierto que un viaje implica una serie de preparaciones en cuanto a equipaje, planeación de actividades, etc. Pero nada de esto me importa. Quiero volar, quiero escapar, correr, liberarme...¡quiero saltar al vacío y dejar todo atrás! Desprenderme por completo de las amarras, ser libre y respirar; dejar esta sensación de estar ahogada.

Es por esto que cada día, al despertar, observo con detenimiento el pasaje que yace sobre mi velador y pienso con fruición en el sinnúmero de aventuras que allí me esperan. La Ciudad de los Buenos Aires...¡qué mejor elección para un nuevo respiro!



domingo, marzo 21, 2010

Terremoto del Corazón

Publicado por V. en 11:55 a. m. 1 comentarios
El terremoto llegó a Chile bramando cuan Julio César a todo pulmón: "vini, vidi, vinci". Bastó una gran sacudida de tierra para que los chilenos nos diésemos cuenta que no podemos tomar la vida for granted. Y es que, a decir verdad, nuestro pequeño mundo quedó más revuelto que un par de huevos sobre una ardiente sartén a la hora del desayuno. Definitivamente, despertamos con "la vida patas arriba". Y aunque la catástrofe se posicionó unos cuantos miles de kilómetros más al sur de Santiago, varios santiaguinos tuvieron que arreglárselas para sobrevivir sin agua, luz e incluso algunos estuvieron sin casa durante los primeros días post-sismo.
Mucho se ha hablado sobre las proporciones dantescas de la catástrofe, dando interminables descripciones sobre daños estructurales y los últimos cómputos de víctimas fatales. Y aunque agradezco profundamente a Dios por ayudarme a sobrevivir un terremoto sin siquiera un mínimo rasguño, comienzo a analizar los cambios un tanto más imperceptibles pero persistentes que se generaron en mi corazón.

Por una parte, comencé a cuestionármelo todo. TODO. Absolutamente TODO. ¿Realmente quiero ir a Alemania el 2011? ¿Por qué mejor no saco la pedagogía en Chile? ¿Y si me voy a hacer un master en EE.UU? ¿Qué es lo que realmente quiero hacer con mi vida? Todas estas interrogantes repalpitaron en mi cabeza durante los días que prosiguieran al terremoto siendo únicamente interrumpidos por llamados de amigos y familiares preguntando si todo estaba OK. Me atrincheré en mi habitación con radio en mano, pendiente a la lectura de noticias. Sentía una gran ansiedad por estar al tanto de todo. Ahora que todo parecía incierto, necesitaba de alguien que me explicara que era lo que realmente estaba sucediendo.
Fue así que horrorizada observé no sólo la devastación que el terremoto había causado en el territorio afectado, sino también en la psiquis de las personas. Todos andaban corriendo como locos de un lado para otros, la mirada fija, desplanzándose sin rumbo. Poco a poco comenzó a notarse la desesperación en la gente: la televisión mostraba terribles escenas de destrucción y saqueos que parecían acechar a la vuelta de la esquina. De alguna manera la TV fue capaz de acercarnos tanto a esa realidad que los santiaguinos comenzamos a creer que pronto se vendría el mismísimo Apocalipsis tan anunciado por Nostradamus. Aquellos que temían un posible desabastecimiento se abalanzaron sobre los supermercados comprando todo lo que encontraran a su paso; otros hicieron largas colas en las bencineras para recargar combustible como queriendo huir del peligro inminente; muchas tiendas permanecieron cerradas temiendo eventuales saqueos; la gente permaneció en sus casas, las calles estaban prácticamente desiertas.
¿Y yo? ¿Qué sería de mí? ¿Acaso vendría el Chapulín Colorado en mi socorro? Una vez pasada toda la psicosis post-terremoto, aprendí que mi vida es muchísimo más sencilla de lo que yo pensaba. Ante la amenaza de escasez y desabastecimiento comencé a restringir mis necesidades a lo sumamente esencial. Desconecté todos los aparatos electrónicos que me eran prescindibles, y fui redescubriendo antiguos placeres, como la humilde la lectura de un libro a la sombra de la copa de un árbol. De no tener mis audífonos pegoteados a las orejas, comencé a descubrir los matices del silencio. Resucitaron viejas canciones de mi memoria y de mi garganta poco a poco fue floreciendo el canto.
Ya no necesitaba prácticamente nada. Estuve eternamente agradecida de la luz y el calor proporcionados por el Sol, y de noche me maravillaba ante la espectacular visión de la Luna y las estrellas en un Santiago a oscuras. Creo que por fin pude comprender y experimentar a cabalidad lo que Neruda quería expresar al decir "y en el firmamento titilan azules los astros a lo lejos."
Pero lo más hermoso de toda la experiencia fue sentir la unidad que existe entre todos los chilenos. Por las calles de Santiago ya no deambulaban más extraños, sino hermanos que por medio de pequeñas acciones buscaban dar muestras de afecto fraterno. Fue así que se generaron impresionantes movimientos de voluntariado que generaron miles de toneladas en ayuda para los damnificados. Se abucheó a los saqueadores, y se aplaudió a los sacrificados voluntarios que entregaron sangre, sudor y lágrimas en beneficio de los más necesitados. En la brisa deambulaba ese sentimiento que gritaba "¡Fuerza Chile! Este es el Chile que queremos ver". Y el terremoto pasó más bien a ser una bendición que traía consigo la unificación de los sueños de miles de chilenos que para este 2010 esperaban celebrar un bicentenario que habría de marcar un nuevo comienzo: de esos que obligan a volver a los cimientos para nuevamente edificar sobre bases más sólidas.
Así también el terremoto afectó mi corazón: obligándome a regresar a las bases de mi existencia, para replantearme la vida por completo y resurgir con aires renovados hacia un futuro esplendoroso.

jueves, febrero 18, 2010

Hoy puede ser un gran día.

Publicado por V. en 8:15 a. m. 0 comentarios

Hoy desperté con una sonrisa en el rostro, convencida de que sería un gran día. Por mala costumbre me dirigí directamente a revisar el correo, y allí sorpresivamente encontré una carta de amor. ¿Qué mejor manera para comenzar el día? Era una carta sencilla, de pocas palabras pero muchos sentimientos...es increíble como una cosa tan simple puede cambiar el transcurso de tu vida. Tras leer la carta me senté y lloré. La leí varias veces entre lágrimas, pensando mucho en el chico que la escribió, y a quien tanto quiero. Él está lejos, muy lejos...sin embargo siempre logra hacerse presente por medio de pequeños detallitos que me recuerdan sobre los dulces momentos que vivimos juntos. Lamentablemente el destino nos ha jugado una mala pasada al distanciarnos, pero yo estoy convencida que algún día nos reencontraremos para estar juntos por siempre.

Tras este emotivo reencuentro epistolar me dispuse a realizar mi rutina diaria, cuando al mirar por la ventana me di cuenta de que el sol me alumbraba con un fulgor especial, envolviéndome en todo su calor, haciéndome sentir el cariño de Dios Padre en todo su esplendor. Las rosas estaban más rojas, el pasto era más verde...y yo, yo estaba en éxtasis. Estoy convencida de que a partir de hoy todo será mucho mejor, porque "hoy puede ser un gran día, y mañana también".


jueves, febrero 11, 2010

Lo bueno y lo malo.

Publicado por V. en 12:19 p. m. 1 comentarios
Cual fénix resucitando de entre mis cenizas para integrarme nuevamente a la blogósfera, esta vez consciente de que el 2009 fue para mi un año de constante aprendizaje, de altos y bajos, penas y alegrías; un año difícil pero gratificante al fin y al cabo. Probablemente este último año he tenido más experiencias que las que haya vivido en toda mi vida y es por esto que me sorprende no haber hecho un análisis de mis vivencias a modo de rescatar lo bueno y deshacerse de lo malo. Desenpolvo entonces el baúl de mi memoria a modo de registrar mis recuerdos:

Definitivamente el plano en que más me desarrollé durante el 2009 fue en lo amoroso. Tuve la suerte de encontrar muchas personas en mi camino: algunas que dejaron cálidas huellas, otras que penetraron mi corteza dejando marcas aún en proceso de cicatrización. Aprendí que el amor es muy distinto al romanticismo, y que el romanticismo es distinto del erotismo; pero que de alguna manera todos estos están ligados dentro de una relación. Fue un aprendizaje lento y doloroso, en el cual cometí muchísimos errores...sin embargo, de nada me arrepiento puesto que gracias a ellos hoy soy una mujer más sabia.

En el ámbito laboral, aprendí a conocer mejor mis habilidades y sacar mayor provecho de ellas. Ingresé a AIESEC, organización que me ha permitido explorar mi potencial y desarrollarlo de maneras que nunca creí posibles. Hoy me veo convertida en una mujer más fuerte y decidida, con convicciones claras y dispuesta a construir un mundo mejor. También he aprendido a trabajar en equipo, ya que esto de la escritura siempre lo coloca a uno en una posición un tanto solitaria, de observadora externa. Es por ello que quizás tenía mi blog tan abandonado, ya que me atreví a levantarme de mi escritorio y salir a la calle en busca de experiencias reales, con personajes de carne y hueso, donde el sueño y las ilusiones tienen límites proporcionados por la realidad.

Y por último, el 2009 no estuvo marcado por viajes como lo fue el 2008 para mí, pero sí por relaciones interpersonales. Conocí mucha gente nueva, de todos los rincones del mundo, hice muchos nuevos amigos que se ganaron un rinconcito en mi corazón y que han aportado a convertirme en una mejor persona.

Este 2010 ha comenzado en una ebullición de actividad, con muchos nuevos desafíos por delante y con nuevas amistades que prometen ser para toda la vida. Espero que a fines de año pueda hacer un balance positivo, tanto ó más que el 2009.



lunes, agosto 24, 2009

Ich spreche Deutsch nicht!

Publicado por V. en 9:08 p. m. 0 comentarios
Y fue así que llegó el día de la famosa prueba de fonética: la primera del semestre, la que de seguro voy a reprobar. Miss C. estaba de lo más alegre, regocijándose de tan sólo saber que al menos el 80% de la clase le temía, y del 20% restante todos le tenían respeto. Segura de haber encontrado la fórmula perfecta que haría reprobar al menos al 70% de los estudiantes, entregó los examenes dados vuelta. Nadie se habría atrevido siquiera a tocar la inmaculada hoja de papel antes de recibir su orden, ni aunque el mismísimo Diablo les amenazara con la más terrible penuria de los infiernos: la furia de Miss C. sería aún peor.

Asustados esperaban el dictamen de su sentencia: al voltear el montículo de lo que serían al menos diez páginas de penosa tortura inquisitiva no habría vuelta atrás. Las preguntas serían de seguro imposibles; nadie pasaba la primera prueba con más de un 4,0. Pero de seguro nadie habría imaginado lo que vendría a continuación: nada más diera Miss C. la señal que todos se encontraron con la peor de las sorpresas. LA PRUEBA ERA ININTELIGIBLE.

"Excuse me, Miss! But I think your computer might have made a mistake...it apparently mixed up all of the letters", atrevió a aventurar un valiente. "Falsch? Was meinen Sie damit genau?". Sí, probablemente lo que el chico no se atrevió a decir fue que lo que se veía impreso en el examen no era precisamente lo que la gente conoce como inglés, sino...ALEMÁN.

"Ja, Ich dachte es wäre unterhaltsam für alle zu die Prüfung in Deutsch zu beantworten", dijo Miss C. en una sonrisa de oreja a oreja. ¡Increíble! Ya no era sólo la complejidad de las preguntas los que haría caer a más de la mitad de los alumnos en una batalla campal contra los difíciles conceptos de la fonética, sino que ahora les exigían responder en una lengua que quizás nunca antes habían oído.

Se levantó el mismo chico que había osado a comentar sobre un posible error en la tipografía. Ese que siempre alzaba la voz en tono de protesta. Miss C. lo conocía bien. "Haben Sie noch Fragen?", amenzante preguntaba la señora, en aires triunfantes. Él miró desesperanzado; era una batalla perdida. Pero por algún motivo sentí que sería el momento de probar lo que sabía, y por eso me alcé en un arranque de ira y exclamé: "Professorin, das ist so unfair!". Fue entonces que me percaté de lo ingenua que fue mi osadía.

"Ja? Warum sagen Sie das?" fue lo que pronunciaron sus labios hirientes.

Y entonces me quedé muda. ¿Qué más podría decir? ¡Con suerte podía poner tres o cuatro palabras juntas! ¡Mi alemán es pobre e insuficiente! Quería hablar, pero no podía: ¿por dónde empezar? Tenía que dar la pelea, pero no podía.

Me sentí ahogada por la impotencia: quería gritar, correr, liberarme de las trabas del idioma. Por suerte desperté; todo había sido un sueño. Era día lunes, la prueba sería el jueves...todavía había tiempo para estudiar.

sábado, junio 27, 2009

Vivir a los 21.

Publicado por V. en 3:41 p. m. 1 comentarios
Mi vida es tan intensa. Cada día se me multiplica por 10, no porque el tiempo se haga eterno, sino porque en cada minuto vivo tantas cosas, ¡muchas más de las que sea posible vivir en un minuto! Mi lema actual es CARPE DIEM, o al menos eso intento. Es que aunque trato de no pensar mucho en lo que hago para no perder el tiempo pensando, esta cabecita porfiada no puede dejar de reflexionar. Una vida intensa se hace mucho más intensa cuando uno piensa...¡no puedo parar!

El día y la noche se hacen uno solo, un continuo andar de devenires, un continuo flujo de pensamientos। Los hay de todos tipos: pensamientos que marcan el día, a veces acompañados de sentimientos; a veces ideas locas que no sé de dónde vinieron, memorias rescatadas del baúl de los recuerdos y con ellas, de la mano, vienen penas y alegrías. A veces, en la noche, no puedo dormir de tanto pensar. Pensar e imaginar, claro, que no son la misma cosa. Porque aunque uno puede pensar en muchas cosas, se pueden imaginar muchas más. A veces mi imaginación me induce al sueño, y en el sueño confluyen y se funden todas estas cosas: pensamientos, memorias, imaginación y sentimientos.

Es extraño como vivo mi vida। Muchas veces siento que vivo más cosas en mi mente que en la vida real. Y al pensar en cosas como estas una serie de asociaciones neurológicas dan origen a muchas ideas más, y al estar consciente de este proceso metacognitivo siento que pienso aún más. Y si agregamos que hablo en cuatro lenguas, y que pienso en todas ellas las variaciones por cada pensamiento se multiplican aún más.

Yo pensaba que vivir a los 21 sería mucho más fácil. Una vida simple, sin complicaciones por andar pensando en esto ó aquello. Una vida donde los eventos se iban presentando uno a la vez, donde todo sería diversión y cero rigidez. Ya lo vez, me doy cuenta que estoy rimando. Verso a verso, mis palabras se van hilando.

Yo nunca pensé que los 21 serían tan intensos. Yo nunca pensé en vivir a los 21. Yo nunca pensé...


jueves, junio 25, 2009

No me gusta ver lágrimas caer.

Publicado por V. en 7:15 p. m. 0 comentarios
Sí señores, ¡lo admito! Últimamente he estado pasando por una etapa semi-depresiva tipo "córtate las venas", de lo más cebolla que hay. Escucho canciones tristes y melancólicas, me siento identificada con ellas, pienso que nadie podría haber traducido mejor mis sentimientos. Observo el nublado cielo que amenazantemente viene cargado de nubes negras y pienso "hasta el clima empatiza conmigo". Luego me río de mí misma por ser tan ridícula, por ser tan dramática, por darle importancia a cosas que simplemente no la tienen. Y es que por alguna extraña razón me siento sola y por eso vago por las calles como un zombie en busca de alguien que pueda leer mis escondidos sentimientos y consolarme.

Me gustaría poder ser yo misma ese alguien. Y es que muchas veces caminando por el campus veo a otras mujeres de cara larga, con la mirada perdida, con los ojos vidriosos, con ese pesar en el pecho que se transmite hasta los pies, traduciéndose en un pesado caminar lleno de angustia. Más de alguna vez he visto alguna muchacha llorando con los ojos hinchados y enrrojecidos en esos banquitos que están camino hacia el Hall Universitario, probablemente el lugar donde he visto más mujeres llorando. Mujeres, ¿por qué estamos tan tristes?

¿Ha sido un hombre malo el que os ha hecho sufrir? Podría ser mi caso, pero no, eso sería culpar al empedrado. ¿Es que acaso hay problemas familiares? ¿Es que acaso han perdido un ser querido? ¿Es acaso la frustración ante la impotencia del día a día? ¿Será que acaso nosotras mismas nos estamos victimizando?

¿Por qué sufrimos? En mi clase de teología aprendí que esto se debía al apego a las cosas materiales, temporales, perecibles. Porque claro, cuando nos apegamos a algo ó alguien y luego lo perdemos, entonces sufrimos. La vida es transitoria, y así también los seres y las cosas que vamos encontrando en ella. Si nos apegamos, sufrimos. Porque la vida es como el agua, que fluye y corre libre por nuestros dedos. ¿Acaso debemos llorar cuando no podemos retener el río entre nuestros dedos? No; debemos ser fuertes, debemos comprender que el río fluye con fuerza por un motivo.

Y es esa la fuente principal de mi sufrimiento: intolerancia al cambio, falta de adaptación. Es que no puedo evitar sentir nostalgia por el pasado, por los momentos bellos que alguna vez viví, por las personas hermosas con las que alguna vez compartí. Les extraño constantemente, y por eso sufro, por eso lloro.

Y es por lo mismo que cuando veo a una chica llorando desconsoladamente en alguno de los banquitos de camino al Hall inmediatamente siento el impulso a acercármele, tomar su mano, preguntarle qué es lo que pasa, decirle que no se preocupe, que la vida es flujo y nosotras debemos aprender a fluir con ella. Que si nos convirtiésemos en agua correríamos felices por la vida, como un río que va alegrando con su sonido al resto de la creación. No debemos llorar un río, debemos ser el río. Es la única forma de ser feliz.

miércoles, junio 24, 2009

El regreso de la máquina ancestral.

Publicado por V. en 12:41 p. m. 0 comentarios
Habían pasado más de diez años desde que se escucharon por última vez los tiqui-tacas de la máquina de escribir de Don Alfredo. Era una Royal 250 de escritorio, en la cual el viejo se sentaba a transcribir recetas de cocina que su desordenada esposa muchas veces dejaba abandonadas al azar en alguna parte de la casa, escritas en pequeños trozos de papel--una servilleta, el reverso de un recibo, una hoja de cuaderno partida a la mitad. Si no, se trataría de algún otro asunto serio: una carta a El Mercurio ó al alcalde, el índice de alguna colección de revistas, el informe sobre los gastos de la casa del mes anterior, en fin, algún documento que mecereciera ser tipeado y archivado en los registros de la casa que él cuidadosamente guardaba en su despacho. De esta manera, el uso de la máquina estaba reservado sólo para lo que pudiera denominarse "trabajo", pero jamás para actividades que significaran algún tipo de recreación, como la escritura de un diario ó la creación de una historia ficticia.

En la distancia, sus nietas miraban atentas el ir y venir de sus dedos sobre el intrincado mar de teclas que impulsaban el baile de esas piernas coquetas que imprimían letras negras a destajo sobre el inmaculado blanco del papel. El sonido del acordeón de tecletazos era una sublime melodía que traicionera iba sometiendo a las traviesas niñas en una especie de trance que muchas veces las condenaba al sueño. Afuera, el sonido del tecleteo de perdía entre los gritos de los juegos de los niños, y el pasar del viento que viajaba raudo de mar a cordillera.


Fue la muerte quien finalmente extinguió para siempre el mantra de la máquina. Cuando el abuelo falleció la máquina pasó al olvido entre la oscuridad y el polvo de un armario, y el paso de los años se encargaría de borrarla del mapa con la llegada de nuevas tecnologías que por lejos superaban lo que alguna vez fue la maravilla de la oficina.


Mas el caprichoso destino habría de incitar la curiosidad de unos niños que, dos generaciones más jóvenes que su último ocupante, resucitaron la máquina desde las profundidades del olvido. Fue un suceso histórico en la vida familiar: "¡reapareció la máquina del abuelo!", la noticia corrió por todos los rincones de la tierra. Hasta los tíos de provincia viajaron a verla, pero con tristeza confirmaron el mal estado en que el tiempo la había dejado. Y desilusionados la abandonaron una vez más a su suerte. "No tiene remedio" "¡Qué pena! ¡Qué desperdicio de reliquia!". Y la cajita mágica de las letras de carbón fue paulatinamente cubriéndose de polvo, tiñéndose de gris, muriendo en la memoria de quienes alguna vez la habían visto en plena ebullición industrial. Pasaron unos cuantos años más antes de que alguien pudiese delucidar el verdadero potencial de esta máquina ancestral. Aún con la tinta de su cinta seca y marchita, las marcas que una a una se iban impregnando sobre el papel iban desatando los dedos de su nueva ocupante con fruición.


Desde entonces no suelto la máquina. Aunque el ruido de mi tecletear despierte de su siesta a los vecinos, aunque cada error de tipeo inicie un delicado proceso de restauración del papel, aunque sea más lento y quite tiempo. La máquina de mi abuelo tiene un halo de magia que en mí desata una ingeniosa creatividad. Me siento como todas mis escritoras heroínas que alguna vez en la historia desataron la lucha contra la dominación masculina sobre las letras y el papel. Me hace sentir el flujo del ciclo de la vida al pensar que alguna vez, tal como yo ahora, mi abuelo estuvo tecleteando con el mismo incalzable afán de crear el documento perfecto. Y es que así lo recuerdo: diccionario en mano, escribiendo apasionadamente, inclinado sobre su máquina, la vista fija, la mente absorta, tratando de inmortalizar su existencia en un pedazo de papel. Y yo aquí sigo su ejemplo, lástima que la máquina no puede conectarse a Internet!


martes, junio 16, 2009

Encuentros Inspiracionales

Publicado por V. en 1:50 p. m. 0 comentarios
Volví a su casa, no fue por casualidad. El propósito de tal encuentro ni yo misma podría haberlo definido. Verlo, sólo quería verlo. Pero verlo no fue suficiente, era el silencio lo que realmente me incomodaba. Me acerqué, le hablé...lo escuché. Me sorprendió que mi mirada ya no era de odio ni dolor, mi mirada era de curiosidad. Descubrí que realmente nunca lo había conocido, descubrí que él era para mí (y que tal vez siempre lo había sido) un extraño. Le hablé como si me lo hubiese encontrado por la primera vez. Los dos somos tan diferentes, los dos hemos cambiado tanto. Él ya no fue el malo, ni yo la víctima. Me sentí liberada. En el fondo fui yo, desde un principio, quien se encarceló. Hablamos, reímos, suspiramos. Me marché, sonriente.

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Lo conocí de 22, me lo encontré de 24. Esa vez me conoció como niña, hoy me reconoció como mujer. Fue como volver al pasado, pero distinto. Ya no estaban las mismas personas, pero sí sus memorias. La conversación que sostuve con él fue quizás una de las más inspiracionales de mi vida. Fue como hablar con Barack Obama, Al Gore, Deepak Chopra ó Brian Weiss. Me di cuenta que mi potencial se estaba desperdiciando, que mis habilidades estaban mal enfocadas. ¿Cómo es que he caído tan bajo? Pero él no me juzgó, sino que me incitó a no rendirme, a luchar más fuerte, a salir adelante. Fue como un padre bueno, y yo su hija pródiga. Es fascinante reconocer cómo Dios nos envía mensajes por medio de las palabras de uno de nuestros pares. Fue justo lo que necesitaba, un empujoncito que me motivara a mirar adelante y no hacia atrás. Estoy agradecida, me siento muy afortunada. En un mundo donde todo incita al fracaso, yo recibo una nueva oportunidad. Fui, vi y vencí. He sido bendecida, he resucitado.

domingo, junio 14, 2009

La nueva Valentina

Publicado por V. en 6:20 p. m. 0 comentarios
La nueva Valentina me gusta menos que la antigua.
La nueva Valentina no es feliz.
La nueva Valentina siente nostalgia por el pasado.
La nueva Valentina quiere cambiar.
La nueva Valentina necesita desactualizaciones.
La nueva Valentina no quiere llorar más.
La nueva Valentina está cansada de ser nueva.
La nueva Valentina quiere mejorar.
La nueva Valentina quiere ser y dejar ser.
La nueva Valentina quiere dejar de pensar.
La nueva Valentina necesita disciplina.
La nueva Valentina no quiere sufrir más ni causar más sufrimiento.
La nueva Valentina es quizás menos sabia que la antigua.
La nueva Valentina no se explica por qué.
La nueva Valentina valentinea valentineantemente.
La nueva Valentina probablemente va a desaparecer.



 

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